¿Quien gobierna?

Dado que el poder ejecutivo, legislativo y judicial de la Santa Sede reside completamente en el Sucesor de Pedro, todas las tareas de la Curia romana, excepto el despacho de los asuntos más ordinarios, cesan con su muerte. Los Prefectos, Presidentes y otros jefes de los dicasterios romanos cesan inmediatamente. Sus subordinados continúan con las tareas ordinarias de los departamentos, sometiendo todas las materias al Colegio de los Cardenales.

Hay dos excepciones, 1) el Camarlengo que encabeza la Cámara Apostólica, el departamento cuyos deberes están relacionados directamente con vacante de la Santa Sede, y 2) el Penitenciario Mayor cuyo importante trabajo para el bien de las almas continúa.

Es el Colegio de los Cardenales, por consiguiente, el que gobierna durante el Interregno. El Camarlengo y los otros oficiales de la Cámara Apostólica supervisan los dicasterios e informan diariamente al Colegio, que toma las decisiones. El alcance de tales decisiones, sin embargo, se establece cuidadosamente en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis.

1. Mientras está vacante la Sede Apostólica, el Colegio de los Cardenales no tiene ninguna potestad o jurisdicción sobre las cuestiones que corresponden al Sumo Pontífice en vida o en el ejercicio de las funciones de su misión; todas estas cuestiones deben quedar reservadas exclusivamente al futuro Pontífice. Declaro, por lo tanto, inválido y nulo cualquier acto de potestad o de jurisdicción correspondiente al Romano Pontífice mientras vive o en el ejercicio de las funciones de su misión, que el Colegio mismo de los Cardenales decidiese ejercer, si no es en la medida expresamente consentida en esta Constitución.

2. Mientras está vacante la Sede Apostólica, el gobierno de la Iglesia queda confiado al Colegio de los Cardenales solamente para el despacho de los asuntos ordinarios o de los inaplazables (cf.n.6), y para la preparación de todo lo necesario para la elección del nuevo Pontífice. Esta tarea debe llevarse a cabo con los modos y los límites previstos por esta Constitución: por eso deben quedar absolutamente excluidos los asuntos, que sea por ley como por praxis- o son potestad únicamente del Romano Pontífice mismo, o se refieren a las normas para la elección del nuevo Pontífice según las disposiciones de la presente Constitución.

3. Establezco, además, que el Colegio Cardenalicio no pueda disponer nada sobre los derechos de la Sede Apostólica y de la Iglesia Romana, y tanto menos permitir que algunos de ellos vengan menguados, directa o indirectamente, aunque fuera con el fin de solucionar divergencias o de perseguir acciones perpetradas contra los mismos derechos después de la muerte o la renuncia válida del Pontífice.(1)(2) Todos los Cardenales tengan sumo cuidado en defender tales derechos..

4. Durante la vacante de la Sede Apostólica, las leyes emanadas por los Romanos Pontífices no pueden de ningún modo ser corregidas o modificadas, ni se puede añadir, quitar nada o dispensar de una parte de las mismas, especialmente en lo que se refiere al ordenamiento de la elección del Sumo Pontífice. Es más, si sucediera eventualmente que se hiciera o intentara algo contra esta disposición, con mi suprema autoridad lo declaro nulo e inválido.

 El Colegio, sin embargo, puede interpretar las normas si surge cualquier cuestión sobre su significado,

5. En el caso de que surgiesen dudas sobre las disposiciones contenidas en esta Constitución, o sobre el modo de llevarlas a cabo, dispongo formalmente que todo el poder de emitir un juicio al respecto corresponde al Colegio de los Cardenales, al cual doy por tanto la facultad de interpretar los puntos dudosos o controvertidos, estableciendo que cuando sea necesario deliberar sobre estas o parecidas cuestiones, excepto sobre el acto de la elección, sea suficiente que la mayoría de los Cardenales reunidos esté de acuerdo sobre la misma opinión.

6. Del mismo modo, cuando se presente un problema que, a juicio de la mayor parte de los Cardenales reunidos, no puede ser aplazado posteriormente, el Colegio de los Cardenales debe disponer según el parecer de la mayoría.

Finalmente, esta facultad de gobernar durante el Interregno es ejercida por el Colegio en dos tipos de asambleas, la Congregación General y la Congregación Particular. Las Congregaciones Generales se ocupan de los asuntos más importantes del Colegio, mientras las Congregaciones Particulares lo hacen de los más ordinarios.


 

Congregaciones

Interregnum

 

EL SUMO PONTIFICE EL COLEGIO CARDENALICIO LA CURIA ROMANA INTERREGNUM PONTIFICIO
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