Los días finales de Papa Juan Paul II

El Papa Juan Pablo II terminó un retiro de Cuaresma de una semana de duración el 20 de febrero del 2005. Todavía sufría los efectos de la gripe, por la cual había sido hospitalizado en los dias 1ro al 10 de Febrero en el Policlínico Gemelli. No obstante, su mensaje del Angelus demostró que permanecía firme en su intento de terminar su misión Petrina al "servicio de la unidad de la iglesia."

El papa reanudó sus Audiencias Generales con los obispos visitantes, pero su estado convaleciente y el mal tiempo lo obligaron a mostrarse por televisión a los peregrinos reunidos para su Audiencia General de Febrero 23. No pudo asistir al consistorio para el anuncio de las próximas canonizaciones debido a dificultades respiratorias, y al día siguiente, Febrero 24, volvió al hospital para someterse a una traqueotomía. Tres días después de la operación, aunque incapaz de hablar, apareció sorpresivamente en su ventana del hospital para el Angelus del domingo y bendijo silenciosamente a los peregrinos reunidos afuera. Como observó el cardenal Ratzinger, "el ejemplo de un Papa que sufre es muy importante... es otra manera de predicar" que el sufrimiento puede ser fructífero "cuando lo compartimos con el Señor."

Desde su habitación del hospital, el Santo Padre continuó su trabajo, programando reuniones diarias con sus ayudantes, entre las sesiones de terapia para respirar y hablar. En Marzo 6, hizo una segunda aparición silenciosa en su ventana del hospital, para bendecir a la muchedumbre, que gritaba, "larga vida al Papa." En Marzo 9, a la hora designada para su Audienca General del miércoles, hizo una tercera aparición, todavía revestido, después de celebrar la misa. En Marzo 13, el día que salió del hospital, el Papa dio un breve saludo, el primero despues de su operación, para animar a la muchedumbre, y después fue transportado de nuevo al Vaticano. Allí continuó trabajando, designando a obispos y recibiendo a visitantes, pero no apareció en la Audiencia General el miércoles 16 de Marzo.

Por primera vez durante su pontificado de 26 años, Juan Pablo II no pudo presidir la misa del domingo de Ramos el 20 de Marzo, aunque hizo una breve aparición en su ventana, desde donde bendijo a la gente con un rama de olivo. No hubo Audience General el miércoles 23 de Marzo, pero hizo una aparición silenciosa en su ventana, luciendo frágil. No había hablado en público desde el día que abandonó el hospital.

Incapaz de asistir al Via Crucis del Viernes Santo en el Coliseo, el Papa fue visto por los fieles a través de la televisión, sentado solo en su capilla, mirando la ceremonia en una pantalla de televisión.

En Marzo 27, el domingo de Pascua, después de intentar repetidamente vocalizar su bendición tradicional de Pascua, "urbi et orbi", el Santo Padre dio su bendición en silencio. No pudo aparecer en su ventana el lunes de Pascua. Al día siguiente, se especuló que el Santo Padre pudo volver al hospital debido a una dificultad al tragar. El miércoles, Marzo 30, director de la oficina de prensa del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls anunció que al Papa se le había instalado un tubo de alimentación naso-gástrico para aumentar su ingestión de calorías, y que permanecían suspendidas todas las audiencias públicas. En Marzo 31, se supo que el Santo Padre sufría de fiebre alta, debido a una infección urinaria, y que su presión arterial había descendido drásticamente. Esa tarde su salud se empeoró repentinamente debido a la infección, presentó un choque séptico con colapso cardio-circulatorio e insuficiencia renal. Le fue administrada la Unción de los Enfermos.

Enterado de la gravedad de su condición, el Santo Padre prefirió no ser llevado al hospital. Le atendía su doctor personal Renato Buzzonetti, así como dos especialistas en cuidados intensivos, un cardiólogo y un otorrinolaringólogo además de dos enfermeras. El viernes, 1ro de Abril, la condición del papa continuó empeorándose, pero lo describieron como lúcido, completamente consciente, y sereno. Concelebró la misa desde su cama, pidió que le leyeran las 14 estaciones del Via Crucis y algunos textos de las Sagradas Escrituras, habló con algunos miembros de la Curia. Por la tarde su presión arterial descendió dramáticamente, y cayó en estado de inconsciencia. Los fieles, en vigilia en la Plaza de San Pedro, rezaron el Rosario por él.

El sábado, 2 de Abril, a medida que la condición del Santo Padre continuó declinando, los que le asistían rezaron ininterrumpidamente, al igual que los miles que llenaban la Plaza de San Pedro.

A las 8:00 pm, la misa del domingo de la Divina Misericordia fue celebrada en su habitación por el Arzobispo Stanislaw Dziwisz, con el Cardenal Marian Jaworski, Arzobispo Stanislaw Rylko y Monseñor Mieczyslaw Mokrzycki, como concelebrantes. En el transcurso de la misa, recibió la Comunión como el Viático y de nuevo, el sacramento de la Unción de los Enfermos. Juan Pablo II dejó este mundo poco después, a las 9:37 P.M. hora de Roma. Estaban presentes en el momento de su muerte: sus dos secretarios personales, Arzobispo Stanislaw Dziwisz y Monseñor Mieczyslaw Mokrzycki, Cardenal Marian Jaworski, Arzobispo Stanislaw Rylko, Padre Tadeusz Styczen, tres Siervas del Sagrado Corazón de Jesús, monjas que ayudan en el apartamento del Santo Padre, dirigidas por la Superiora, Hermana Tobiana Sobódka, y el médico personal del Papa, Dr. Renato Buzzonetti, con los doctores Alessandro Barelli y Ciro D'Allo, así como dos enfermeras.

Sus últimas palabras, para la culminación apropiada de una vida de oración, fueron: "Amen, Amen."

 


Atrás