Bajo la Cruz del Rey Crucificado

Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; más para los que se salvan – para nosotros – es la fuerza de Dios... Nosotros predicamos a un Cristo crucificado... Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Por que la necedad de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres y la debilidad divina más fuerte que la fuerza de los hombres.

1 Cor 1, 18. 23-25


Mira, nosotros que estamos al pie de la Cruz de las edades, queremos, por tu Cruz y tu Pasión, Oh Cristo, elevar hoy nuestro clamor a aquella Misericordia que ha entrado irreversiblemente en la historia del hombre, en toda nuestra historia humana y que a pesar de aparecer débil es más fuerte que el mal. Es el poder y la fuerza más grandes en los que el ser humano puede sostenerse, amenazado como lo está por tantas partes...

Santo es Dios
Santo y Fuerte
Santo e inmortal, ten piedad de nosotros
Ten piedad: eleison, misere.

Que el poder de tu amor se muestre una vez más, más grande que el mal que lo amenaza.
Que se muestre más fuerte que el pecado.
Que el poder de tu Cruz, Oh Cristo, se muestre más grande que el autor del pecado, quien es llamado “el príncipe de este mundo”.
¡Porque por tu sangre y tu pasión has redimido al mundo!

[L’Osservatore Romano, 4-27-81,8]

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