Al Amor misericordioso del Rey Crucificado

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, a quienes el poder de Dios, por medio de la fe, protege para la salvación, dispuesta ya a ser revelada en el último momento.

1 Pe 1, 3-5


¡Amor misericordioso, a Ti te imploramos, no nos falles!

¡Amor misericordioso, sé incansable!

Sé constantemente más grande que cualquier mal presente en el hombre y en el mundo. Sé más grande que aquel mal que se ha incrementado en nuestro siglo y en nuestra generación.

¡Sé más poderoso con el poder del Rey Crucificado!

“Bendito sea Su Reino que está por venir”

[L’Osservatore Romano, 4-30-79,7]

 

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