Plegaria ofrecida al inicio de su pontificado

El nuevo sucesor de Pedro, en la sede de Roma, hace hoy una ferviente, humilde y confiada oración: Cristo, Haz que me convierta y siga siendo el siervo de tu único poder, el siervo de tu dulce poder, el siervo de Tu poder que no conoce ocaso. Hazme ser un siervo. De hecho, el siervo de tus siervos.

[L’Osservatore Romano, 11-2-78]

 

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