Por la respuesta al llamado de Dios

¿Quién, pues, quiere ahora hacer a manos llenas una ofrenda a Yahveh?

1 Cro 29, 5

 Oremos para que los Santísimos misterios de Cristo Resucitado y el Espíritu, el Paráclito, iluminen a tantas personas generosas, listas para servir a la Iglesia con gran prontitud. Oremos por los pastores y sus colaboradores, para que puedan encontrar las palabras adecuadas en el momento de colocar frente a los fieles el mensaje de la vida consagrada y sacerdotal. Oremos para que en todos los ámbitos de la Iglesia el fiel pueda creer con renovado fervor en el ideal evangélico del sacerdote dedicado por completo a construir el Reino de Dios, y oremos para que puedan sostener con generosidad dichas vocaciones.


Oremos por los jóvenes, a quienes el Señor extiende su invitación a seguirlo más de cerca, para que no se dejen arrastrar por las cosas de este mundo, y puedan abrir sus corazones a la amorosa voz que los está llamando. Oremos para que puedan sentirse capaces de dedicarse por toda la vida, con corazón indiviso, a Cristo, a la Iglesia, y a las almas. Oremos para que puedan creer que la gracia les da la fuerza para realizar este don, y que puedan ver la belleza y la grandeza de la vida sacerdotal, religiosa y misionera.

Oremos por las familias, para que tengan éxito en crear un ambiente cristiano que sea favorable a las opciones religiosas de sus hijos. Y al mismo tiempo, agradezcamos a Dios con todo el corazón porque en los últimos años en muchas partes del mundo muchos jóvenes y otros no tan jóvenes están respondiendo en número creciente al llamado divino.

Oremos para que todos los sacerdotes y religiosos sean un ejemplo y un aliento para aquellos que han sido llamados por su disponibilidad y humilde prontitud... para que acepten los dones del Espíritu Santo y transmitan a otros los frutos del amor y de la paz, para que les ofrezcan la certeza de la fe de la cual deriva el profundo conocimiento del significado de la vida humana y la capacidad de introducir un orden moral en la vida de cada persona y en el escenario humano.

[L’Osservatore Romano, 1-14-80]

 

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