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Miami, marzo del 2013
Querida familia. ¡Ser o no ser!, esa es la cuestión.
Te preguntarás ¿porque Pepe empieza su carta con esta linea? Te lo explico inmediatamente.
"¡Ser o no ser!, esa es la cuestión" es la primera línea de un soliloquio de la obra Hamlet de Shakespeare. Es una de las citas más famosas de la literatura universal y la más conocida de esta obra en particular.
Me he permitido usar esta linea para que, en estos días en que tantos eventos históricos están ocurriendo en la Iglesia Católica, cada uno de nosotros nos confrontemos con unas simples preguntas: ¿qué cosa es ser Católico ? ¿soy o no soy? ¿soy verdaderamente católico practicante o no lo soy?
Uno de los más grandes venenos espirituales de los tiempos modernos es el relativismo moral, una corriente de pensamiento que postula que, como TODO es relativo, no existen verdades y valores absolutos, no existe el bien ni el mal y, por lo tanto, no existe ningún tipo de actuación que sea censurable, sino que las censuras se corresponderán con el punto de vista propio.
Esto lleva a muchos católicos a fabricarse un catolicismo a su medida, pues al no estar de acuerdo con el catolicismo tradicional, con las normas y preceptos establecidos, aún con la Ley de Dios, quitan o modifican lo que les parece, pues argumentan que ahora 'todo es relativo". Este es el "católico a mi manera", que es mejor manera de nos ser CATÓLICO.
Entonces, hagámonos la pregunta: ¿qué cosa es ser católico?.
Algunos contestan: ser católico es creer en Dios, pero ello no es exacto pues los mahometanos, judíos y protestantes, por ejemplo, creen en Dios y no son católicos.
Otros contestan: -ser católico es cumplir con los Mandamientos del Decálogo, pero esto también es falso, pues un protestante, por ejemplo, puede cumplir con el Decálogo y no por ello es católico; y un católico puede no cumplir con los Mandamientos y no por eso dejará de ser católico; será un mal católico, pero al fin católico. Y así darán otras muchas contestaciones y muy pocos darán la contestación correcta, que es simplemente la siguiente: Ser católico es ser miembro practicante de la Iglesia Católica.
Veamos ahora, qué se requiere para ser católico practicante.
Para ser católico se requiere haber sido bautizado en la Iglesia Católica, pues es el Bautismo, el Sacramento que borra el pecado original, nos hace hijos de Dios por la Gracia, y miembros de la Santa Iglesia Católica.
Una vez bautizados, somos católicos aunque caigamos en pecado, pues ser católico no quiere decir ser santo, ni bueno siquiera, sino simplemente ser miembro de la Iglesia Católica. Y nos podemos ir al infierno, aún siendo católicos.
La Iglesia Católica es una Sociedad que, como toda sociedad, tiene el derecho de imponer sus condiciones para ser admitido como miembro de ella, así como el de expulsar de su seno a aquellos de sus miembros que no cumplan con las condiciones con que fueron admitidos, y lo hace, por medio de la "excomunión". La excomunión es pues, ser expulsado de la Iglesia Católica, con todas sus tremendas consecuencias, como son: perder la vida de la Gracia, todo el mérito de las buenas obras hechas o por hacer, y no participar del Tesoro espiritual de la Iglesia, que son Los Sacramentos, y los méritos de N. S. Jesucristo y los Santos. Y si morimos en esta pavorosa situación, estar privados de la presencia de Dios, por toda la eternidad.
A partir de 1983 el Código de Derecho Canónico numera 7 casos de excomunión inmediata apenas se cometa la acción penada con ella; citamos algunos: Canon 1364 "El apóstata de la fe, el hereje o el cismático; 1367, "Quien arroja por tierra las especies consagradas o las lleva o retiene con una finalidad sacrílega; 1370, "Quien atenta físicamente contra el Romano Pontífice; 1378, 1382 y 1388, se refieren especialmente a cuestiones de orden sacerdotal, y el 1398, pena a "quien procura el aborto".
Para ser católico, se requieren pues, dos cosas: haber sido bautizado en la Iglesia Católica, y -no haber faltado a las condiciones bajo las cuales la Iglesia nos admitió como miembros de ella a saber:
a. Renunciar a Satanás
b. Profesión de FE
Son tan importantes las Promesas del Bautismo, que la Iglesia tiene buen cuidado de que los fieles las renovemos cada año en la Vigilia Pascual, en nuestra Primera Comunión y al recibir el Sacramento de la Confirmación. De dicho cumplimiento, depende el que podamos considerarnos verdaderos y auténticos católicos.
Así pues, para ser un católico verdadero, se necesita dar debido cumplimiento a lo que prometimos en el Bautismo:
La primera promesa: Renunciar a Satanás ya sus obras.
La Iglesia Católica exige, en tres preguntas, a quienes vayan a recibir el Bautismo, (en los infantes a los padres y padrinos) renunciar al mal. ¿Renuncias a Satanás, padre y autor del pecado?, ¿ Renuncias a sus obras? ¿Renuncias a sus seducciones? a lo que los catecúmenos si son adultos o los padrinos en caso de infantes, deben responder: Sí renuncio.
Satanás es el jefe del mal, su inspirador; renunciar a él, significa tomar la resolución de que no reine en nosotros, defender siempre al bien.
La Obra de Satanás, es la rebelión contra Dios, el pecado. Renunciar a sus obras, es tomar la resolución de obedecer los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, de no hacer nada que ofenda a Dios.
La Segunda promesa en el Bautismo: Guardar la FE.
Guardarla Fe es creer firmemente todas aquellas verdades que están compendiadas en el Credo, tal como nos las enseña nuestra Santa Iglesia, y negar una de ellas, como lo dice el Canon 1364, puede ser motivo de excomunión.
Recordemos que las tres principales enseñanzas de la Iglesia Católica son:
1: La existencia de Dios, Uno y Trino;
2. La Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo y
3. La Autoridad Divina de la Iglesia.
Católico practicante, es quien además de cumplir las dos promesas que hizo en su Bautismo (por sus padres y padrinos), practica y VIVE la Religión Católica, -observando tanto como lo permite la debilidad humana, los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia -combatiendo en sí mismo el afecto a las seducciones del demonio.
El católico practicante, además de evitar cuidadosamente el pecado, estudia su Religión, anima a otros a hacer lo mismo, pues nadie ama lo que no conoce; milita, siempre que le es posible, en las diferentes organizaciones que hay en la Iglesia con el fin de conseguir el adelanto espiritual, y practicar las Buenas Obras.
Católico practicante es quien ama lo que Cristo ama, que repruebe lo que Cristo reprueba, que juzga de las cosas como de ellas juzgaría Cristo, que toma en fin, a Cristo por modelo de todas sus acciones, procurando ser una copia viviente de El. No hay en la vida posición en la que no podamos serlo; pobreza, riqueza, salud, enfermedad, juventud o vejez, todos sin excepción podemos llegar a ser, otros Cristos vivientes. Hoy más que nunca es necesario el testimonio de los Católicos, de aquellos que en cada momento de su vida, en cada lugar que les toca, en la vivencia de sus responsabilidades y obligaciones, muestren a los demás que es posible vivir de acuerdo a la fe que tienen. Entonces sí, estoy seguro, que podremos decir que hay "católicos practicantes". Para terminar te invito a hacer posible que EWTN continúe llevando el Esplendor de la verdad hasta los confines de la tierra. Con tus oraciones y tu donativo monetarios te unes a nosotros en esta obre de Dios. El Señor te bendecirá por lo que hagas por nosotros.
En Jesús y María,
Pepe Alonso |