EL PAPA REZA POR LA PAZ EN LAS ALTURAS DEL GOLAN

CIUDAD DEL VATICANO, 7 MAY 2001 (VIS).-Esta mañana a las 7,30 el Papa celebró misa en privado en la capilla de la nunciatura apostólica de Damasco. A las 9,30 salió para visitar la antigua y diminuta iglesia de San Pablo, en el Memorial de San Pablo en Damasco y finalizada la visita se desplazó en automóvil a la iglesia greco-ortodoxa de Quneitra, a 65 kilómetros de Damasco, una ciudad en las alturas del Golan.

El Memorial de San Pablo es un regalo del papa Pablo VI a los cristianos de Damasco. Comprende una gruta donde, según la tradición, Saulo de Tarso cayó de su caballo y se convirtió, una casa de acogida y un ambulatorio, todo ello confiado a los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa. Muy cerca se encuentra la capilla de San Ananías, primer obispo de Damasco, construida en la que fue su casa, lugar donde fue bautizado Pablo. La iglesia del Memorial de San Pablo, dedicada a la conversión del apóstol, fue consagrada en 1971. A su llegada el Santo Padre dirigió unas breves palabras a los religiosos y laicos presentes con motivo de su visita y saludó en especial a los franciscanos que custodian esos lugares.

La visita del Papa a Quneitra comenzó poco después de las 11,00. Quneitra, en árabe "arcada pequeña" es una ciudad situada en las alturas del Golan, a 35 kilómetros de la frontera con Israel. Fue ocupada por las fuerzas israelíes durante la guerra de los seis días en 1967 y después evacuada según un acuerdo patrocinado por las Naciones Unidas. Antes de su retirada las fuerzas israelíes destruyeron todos los edificios que todavía no lo estaban y la ciudad se conserva deliberadamente como era cuando fue entregada a las fuerzas de las Naciones Unidas. En la actualidad está bajo el control de un contingente austriaco.

El Santo Padre rezó por la paz en Oriente Medio en la iglesia greco-ortodoxa, gravemente dañada. Tras unos momentos de recogimiento y de la lectura de una oración por la paz, compuesta por el Papa en persona, Juan Pablo II bendijo con agua un olivo que será plantado en el Jardín de la Amistad de Quneitra, a tres kilómetros de la ciudad. Saludaron al Papa los descendientes de los antaño residentes en Quneitra y unos niños le entregaron diversos regalos.

En su oración, leída en inglés, Juan Pablo II reza por los pueblos de Oriente Medio, por los líderes civiles de la región, por todos cuantos creen en el Evangelio de Jesucristo y por los seguidores de todas las religiones.

"'Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios', -comenzó el Papa-. Desde este lugar, tan desfigurado por la guerra, quiero elevar mi corazón y mi voz en una oración por la paz en Tierra Santa y en el mundo. La paz auténtica es un don de Dios. Nuestra apertura hacia ese don exige una conversión de los corazones y una conciencia obediente a su Ley".

La oración dice también:

"Señor (...) te pedimos por todos los pueblos de Oriente Medio. Ayúdales a derribar las murallas de la hostilidad y de la división y a edificar juntos un mundo de justicia y de solidaridad".

"Recemos por las autoridades civiles de esta región para que aspiren a satisfacer las justas aspiraciones de sus gentes, y a educar a los jóvenes en la justicia y en la paz. Inspírales a obrar generosamente para su bien común, a respetar la dignidad inalienable de todo ser humano y los derechos fundamentales, que tienen origen en la imagen y semejanza del Creador, impresa en cada ser humano."

"Padre Misericordioso, (que todos los creyentes encuentren el coraje de perdonarse los unos a los otros, para que las heridas del pasado puedan sanarse y no sean un pretexto para sufrimientos ulteriores en el presente!".

Al final de su oración, el Papa dijo tres veces: "(Salam!",es decir "(Paz!". Manifestó también su "aprecio a la Fuerza Internacional aquí destinada. Vuestra presencia -dijo- es una prueba de la determinación de la comunidad internacional para servir de ayuda a que llegue el día en que habrá armonía entre los pueblos, las culturas y las religiones de esta zona".

"Al recibir las tristes noticias -añadió espontáneamente el Papa- de conflicto y de muerte, que también hoy llegan de Gaza, nuestra oración se hace aún más intensa".

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