ENCUENTRO CON LOS PATRIARCAS Y OBISPOS CATOLICOS DE SIRIA

CIUDAD DEL VATICANO, 6 MAY 2001 (VIS).-A última hora de la mañana, el Papa almorzó con los patriarcas y los 35 obispos católicos de Siria y con los cardenales y obispos del séquito, en el Patriarcado Greco-Melkita de Damasco. También estuvieron presentes los patriarcas greco-ortodoxo y siro-ortodoxo.

En su discurso a los patriarcas y obispos católicos, el Santo Padre puso de relieve "la gran diversidad de la situación de la Iglesia católica en Siria, por la presencia simultánea de numerosas Iglesias 'sui iuris' que representan otras tantas tradiciones grandes y ricas del Oriente cristiano". Asimismo señaló que es indispensable la coordinación, a pesar de las dificultades, para ofrecer "un mejor servicio pastoral a los fieles".

Tras subrayar que "la comunión es sobre todo un don de Dios a su Iglesia", dijo: "Esta comunión entre los diversos niveles de vuestras Iglesias no quita nada a la comunión episcopal que reina en vuestros respectivos sínodos, sino más bien es una expresión de la más amplia comunión católica que hay que poner en práctica y reavivar".

"Deseo expresar -continuó-, toda la admiración que siento al ver la concordia que reina entre los cristianos de Siria. (...) El auténtico entendimiento entre los patriarcas, obispos y dignatarios de las Iglesias y de las Comunidades eclesiales de vuestro país, es un hermoso testimonio de amor cristiano en un país en el que la mayoría de los ciudadanos es de religión musulmana".

Juan Pablo II afirmó que los fieles "aprecian enormemente las ocasiones que se les ofrecen para participar en una oración ecuménica común. Debe prevalecer una mayor apertura y la promoción de todas aquellas iniciativas en las que las Iglesias pueden cooperar en todos los campos. Efectivamente, la división de los cristianos es un obstáculo al Evangelio". Y añadió: "Os animo a establecer un diálogo auténtico en la vida cotidiana, caracterizado por el respeto recíproco y la hospitalidad".

Tras hacer hincapié en que una de las mayores preocupaciones de los pastores es la emigración de tantas familias cristianas y de muchos jóvenes, afirmó que "uno de los mayores servicios que la Iglesia puede ofrecer a la sociedad es contribuir a aumentar la confianza en el futuro de vuestra patria. Alentar a los cristianos a la solidaridad, compartiendo las dificultades y los sufrimientos de vuestro pueblo". Hablando de los jóvenes, dijo que la influencia de los obispos sobre ellos es grande, y exhortó a "transmitirles un ideal humano y cristiano".

El Papa terminó señalando que "el diálogo inter-religioso y la colaboración recíproca, en particular entre cristianos y musulmanes, son una contribución importante a la paz y al entendimiento entre los hombres y entre las comunidades".

 

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