EL SANTO PADRE CON EL CLERO Y RELIGIOSOS CATOLICOS Y ORTODOXOS

CIUDAD DEL VATICANO, 6 MAY 2001 (VIS).-A 17,00, tras el almuerzo y el encuentro con los patriarcas y obispos de Siria, así como de los países cercanos, en el Patriarcado Greco-Melkita de Damasco, Juan Pablo II se trasladó a la catedral siro-ortodoxa donde tuvo lugar un encuentro con los sacerdotes, religiosos y laicos de las Iglesias Católica y Ortodoxa. Estaban también presentes cristianos de otras denominaciones.

El Papa saludó a los patriarcas y obispos e hizo extensivo un "afectuoso saludo a los sacerdotes, a los monjes y monjas, a los religiosos y religiosas y a todos los fieles presentes. Soy verdaderamente feliz -agregó- de estar aquí".

El Santo Padre recordó de nuevo que estaba en Damasco "como peregrino tras las huellas de San Pablo. Fue en el camino de Damasco cuando el Apóstol de las Gentes fue llamado por Jesucristo, recibió la luz del Espíritu Santo y se bautizó. Aquí, el Espíritu Santo nos ha reunido ahora para esta oración común, para escuchar la Palabra de Dios, para implorar su perdón por nuestros pecados y divisiones y para alabar su misericordia infinita".

"Aquí en Damasco -prosiguió- al discípulo Ananías se le comunicó durante una visión que siguiera a Saulo, el perseguidor de la Iglesia. A pesar de las dudas y los miedos Ananías obedeció al Señor y sin vacilar llamó al enemigo de los cristianos 'hermano'. Aquí notamos dos características esenciales de la misión de la Iglesia: obediencia valiente a la Palabra de Dios y voluntad de perdonar y de reconciliarse".

"Hay otras dos características de nuestra llamada para seguir a Cristo -agregó Juan Pablo II- oración y resistencia frente a las dificultades. Hoy, quizá más que nunca, estas serán las características de nuestra fidelidad a Dios: rezar, llevar la Cruz, obedecer a la voluntad de Dios y honrar a todos como hermanos y hermanas".

El Papa concluyó rindiendo homenaje a "toda la tradición siria con su rica unidad en la diversidad", a su "maravillosa creatividad" y las figuras en que se manifiesta: San Pablo, San Ignacio de Antioquía, San Efrén, San Juan Crisóstomo, San Juan Damasceno, San Simón el Estilita, que fue un "icono viviente de santidad" cuya "oración fue incesante y su caridad universal".

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