TERMINA EL HISTORICO VIAJE A SIRIA, EL PAPA RUMBO A MALTA

CIUDAD DEL VATICANO, 8 MAY 2001 (VIS).-El Santo Padre celebró misa esta mañana de forma privada en la nunciatura apostólica y a las 10,15 se desplazó al aeropuerto de Damasco donde fue saludado por el presidente sirio Bashar Al-Assad, por las autoridades políticas y civiles y por el cuerpo diplomático. El Papa dirigió unas palabras a los presentes poco antes de salir para Malta, la última etapa de su 93 viaje apostólico fuera de Italia.

"Al despedirme de la antigua tierra de Siria, me siento lleno de gratitud. Doy gracias antes que nada a Dios Todopoderoso por haberme consentido proseguir mi peregrinación jubilar de fe en el bimilenario del nacimiento de Jesucristo. Doy gracias a San Pablo, que ha sido mi compañero de viaje en cada paso de este camino".

Juan Pablo II manifestó también su gratitud al gobierno y al pueblo de Siria y a todas las autoridades civiles y religiosas que habían hecho posible este peregrinaje. "El pueblo sirio -dijo- es famoso por su hospitalidad y en estos días ha hecho sentir a un peregrino como si estuviera en su propia casa. No olvidaré nunca esta cortesía". "Conservaré en mi corazón -agregó- el recuerdo de mi visita a la mezquita de los Omeyas".

"Mi oración de peregrino -afirmó el Pontífice- es que Siria proceda con confianza y serenidad hacia un futuro nuevo y prometedor, y que vuestro país prospere en una era de bienestar y de tranquilidad para todo su pueblo".

"Siria -concluyó el Santo Padre- es una presencia fundamental en la vida de la entera región, cuyos pueblos han vivido durante tanto tiempo la tragedia de la guerra y del conflicto. Sin embargo, para que se abra la puerta de la paz, hay que resolver las cuestiones fundamentales de la verdad y la justicia, de los derechos y las responsabilidades. El mundo mira a Oriente Medio con esperanza y preocupación, esperando con grandes expectativas cualquier señal de diálogo constructivo. Quedan muchos y graves obstáculos, pero el primer paso hacia la paz debe ser la convicción firme de que es posible una solución dentro de los parámetros del derecho internacional y de las resoluciones de las Naciones Unidas. Renuevo mi llamamiento a todas las poblaciones implicadas y a sus responsables políticos para que reconozcan que el enfrentamiento no ha tenido éxito y nunca lo tendrá. Solo una paz justa puede crear las condiciones necesarias para el desarrollo económico, cultural y social al que tienen derecho los pueblos de la región".

Al pie del aeroplano, el presidente Bashar Al-Assad, estrechó largamente la mano del Santo Padre y le dijo: "Si Su Santidad quiere alguna vez algo de Siria, solo es necesario que me lo comunique". El Papa le dio las gracias por la cálida acogida de Siria y el presidente respondió: "Debe estar cansado de este viaje, pero le doy gracias por haber venido". A lo que Juan Pablo II replicó: "Creo que usted es el presidente más joven que haya conocido. Quizá yo sea el más viejo y usted el más joven".



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