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JUAN PABLO II EN AMÉRICA

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25 al 27 de enero

 

24 DE ENERO

EL PAPA ENCUENTRA "LA FUENTE DE LA JUVENTUD" EN MÉXICO

MÉXICO D.F. 24, (ACI).- Fuentes del equipo organizador de la visita del Papa Juan Pablo II a América señalaron que el excelente estado de ánimo del Pontífice ha motivado a incluir modificaciones en la rutina que no estaban originalmente previstas.

"El Santo Padre se encuentra rejuvenecido por la acogida y el calor del pueblo mexicano que lo acompaña en todos sus trayectos hacia sus actividades públicas y privadas en la capital", señaló la fuente, al informar que, por este motivo, se ha decidido cambiar sus recorridos previstos en vehículos cerrados por el tradicional "papamóvil" o el novedoso "papabus" empleado en su primer contacto con esta tierra.

Originalmente, sólo tres grandes recorridos habían sido programados en vehículos panorámicos.


"ECCLESIA IN AMERICA" ES LLAMADO A PROCLAMAR EL EVANGELIO, DICE EL PAPA

MÉXICO D.F. 24, (ACI).- Apenas concluida la Santa Misa celebrada en el autódromo "Hermanos Rodríguez", y cercana ya la hora del medio día, el Papa Juan Pablo II dirigió a la Madre, como todos los domingos, la tradicional oración del Angelus Domini, en la definió la Exhortación apostólica como un llamado a predicar el Evangelio.

"La Exhortación apostólica postsinodal 'Ecclesia in America', presentada ayer, invita a este amado Continente a dar un renovado 'sí' a Jesucristo, acogiendo y respondiendo con generosidad misionera a su mandato de proclamar la Buena Nueva a todas las naciones", dijo el Papa.

"Bajo la mirada protectora de María pongo de nuevo los frutos evangelizadores del reciente Sínodo de América, el ardor apostólico de sus Iglesias locales y también esta Visita pastoral a la querida nación mexicana", agregó.

Más adelante, confirmando la intensa tónica mariana de su visita, el Pontífice señaló: "Nuestra Señora de Guadalupe, unida íntimamente al nacimiento de la Iglesia en América, fue la Estrella radiante que iluminó el anuncio de Cristo Salvador a los hijos de estos pueblos, ayudando a los primeros misioneros en su evangelización". "A ella, que llevó en su seno al 'Evangelio de Dios', pido que les ayude a ser testigos de Cristo ante los demás.

Que María Santísima interceda por nosotros y, con su protección materna, nos acompañe en este compromiso alentador", concluyó.


"CATÓLICOS MEXICANOS: ¡PROMUEVAN LA NUEVA EVANGELIZACIÓN!

MÉXICO D.F., 24 (ACI).- "Juan Pablo, hermano, ya eres mexicano", a una sola voz se apoderó de la multitud que llegó hasta el Autódromo de los Hermanos Rodríguez para asistir a la Eucaristía papal en tanto Juan Pablo II descendió del helicóptero presidencial otorgado por el gobierno mexicano para trasladarse desde el Campo de Marte hasta el vasto escenario.

Brazos en alto desde el tradicional Papamóvil, el Santo Padre saludó al casi millón de peregrinos llegados de todo México y América y que pernoctaron en el Autódromo para verlo y escucharlo.

"Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un sólo Dios y Padre" cantó el coro sin cesar hasta dar paso al "Qué alegría cuando me dijeron vamos a la Casa del Señor", preparando el ambiente para el inicio de la ceremonia.

A sus espaldas, una imagen de su Madre querida, la Virgen de Guadalupe y delante, frente al altar, una hermosa y gigantesca alfombra de flores simbolizando todas las banderas del continente a partir de la cual se ubicó la impresionante multitud agitando banderitas, portando imágenes cristianas y muchos rezando el Rosario.

Tras un prolongado momento de vivas, porras y lemas, el Cardenal Rivera dio su mensaje de bienvenida y agradecimiento al ilustre invitado recordando "el cariño que ha tenido y mantenido por el pueblo de México desde hace veinte años cuando visitó por vez primera la tierra bendita de nuestro país". "México lo ama Santo Padre, y necesita de su palabra iluminadora", dijo el Cardenal Rivera, "anhelamos, Padre Santo, que su visita haga caer sobre nosotros, vida nueva, esperanza que no defrauda, fe que transforma, amor que todo lo renueva y una larga bendición apostólica", concluyó.

En el marco de la mañana fresca y soleada, un Juan Pablo II renovado comenzó la lectura de una enérgica homilía. "Pido a todos los fieles de esta Nación que se comprometan a ayudar y promover a los más necesitados de entre Ustedes", dijo el Papa. "Es necesario que todos y cada uno de los hijos de esta Patria tengan lo necesario para llevar una vida digna. Todos los miembros de la sociedad mexicana son iguales en dignidad, pues son hijos de Dios y, por tanto, merecen todo respeto y tienen derecho a realizarse plenamente en la justicia y en la paz", añadió.

Tras enumerar los desafíos que a la vida cristiana plantea el mundo actual, el Santo Padre reafirmó que "los cristianos han de ser como el 'alma' de este mundo: que lo llene de espíritu, le infunda vida y coopere en la construcción de una sociedad nueva, regida por el amor y la verdad".

"¡Hagan que la palabra de Cristo llegue a los que aún la ignoran! ¡Tengan la valentía de testimoniar el Evangelio en las calles y plazas, en los valles y montañas de esta Nación! Promuevan la nueva evangelización, siguiendo las orientaciones de la Iglesia", exhortó con energía el Pontífice, al llegar al corazón de su homilía.

"Hijos e hijas de México y de América entera, no busquen en ideologías falaces y aparentemente novedosas la verdad de la vida: 'Jesús es la verdadera novedad que supera todas las expectativas de la humanidad y así será para siempre'", agregó.

Vocaciones

El pueblo que abarrotaba el autódromo rompió en aplausos cuando el Papa Juan Pablo II saludó afectuosamente a los sacerdotes, consagrados y consagradas de México, así como a las religiosas de clausura. En ese marco, el Pontífice dirigió un enérgico llamado a los jóvenes a responder al llamado vocacional.

"Queridos jóvenes -dijo el Papa-, Jesús llamó un día a Simón Pedro y a Andrés. Eran pescadores y abandonaron sus redes para seguirle. Ciertamente Cristo llama a algunos de Ustedes a seguirlo y entregarse totalmente a la causa del Evangelio". "¡No tengan miedo de recibir esta invitación del Señor! ¡No permitan que las redes les impidan seguir el camino de Jesús! Sean generosos, no dejen de responder al Maestro que llama. Síganle para ser, como los Apóstoles, pescadores de hombres".

El Pontífice animó también a los padres y madres de familia "a ser los primeros en alimentar la semilla de la vocación en sus hijos, dándoles ejemplo del amor de Cristo en sus hogares, con esfuerzo y sacrificio, con entrega y responsabilidad".

Finalmente, al concluir, el Papa dirigió conmovedoras palabras "hacia el Tepeyac, a Nuestra Señora de Guadalupe, Estrella de la primera y de la nueva Evangelización de América". "A ella encomiendo la Iglesia que peregrina en México y en el Continente americano, y le pido ardientemente que acompañe a sus hijos a entrar con fe y esperanza en el tercer milenio".

"¡Virgen Santísima! que, como el Beato Juan Diego, podamos llevar en el camino de nuestra vida impresa tu imagen y anunciar la Buena Nueva de Cristo a todos los hombres", concluyó.

Emociones

Al concluir la homilía, el Papa improvisó palabras de admiración y agradecimiento por el entusiasta coro de niños que, alentados por el cálido elogio pontificio, conmovió el autódromo cuando entonó con inusitada energía los "Señor yo creo, pero aumenta mi fe" de respuesta a las sentencias del Credo proclamadas por el Santo Padre.


JUAN PABLO II SE ENCUENTRA CON EL MUNDO DEL DOLOR

MÉXICO D.F., 24 (ACI).- La alegría y el dolor se unieron en el hospital Adolfo López Mateos, en el que para algunos ha sido el encuentro más emotivo del Papa Juan Pablo II en tierra mexicana: su cita con los enfermos.

Fueron minutos intensos, cargados de auténtica compasión derramada por un Pontífice que ha vivido su misión marcado por el dolor y que pudo ir más allá del sufrimiento personal para asistir espiritualmente y alentar a decenas de enfermos graves internados en este centro hospitalario dedicado a personas de escasos recursos.

Mientras miles se concentraron en las afueras del local para aguardar la entrada y la salida del Pontífice en una especie de velada con música y oraciones, Juan Pablo II tuvo un gesto de cariño y una bendición para cada enfermo ubicado a su paso en la plazuela del hospital.

Niños, ancianos, hombres y mujeres enfermos de condición humilde tuvieron la oportunidad de besar la mano del Pontífice, y derramar lágrimas de emoción por la visita de un amigo que según dejó sentado en su mensaje, los tiene presentes en cada viaje.

Uno de los momentos más intensos de la cita dominical fue el encuentro del Santo Padre con el Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, Arzobispo Emérito de México.

"Me siento muy cercano a cada uno de los que sufren, así como a los médicos y demás profesionales sanitarios que prestan su abnegado servicio a los enfermos", dijo el Papa; "Quisiera que mi voz traspasara estos muros para llevar a todos los enfermos y agentes sanitarios la voz de Cristo, y ofrecer así una palabra de consuelo en la enfermedad y de estímulo en la misión de la asistencia, recordando muy especialmente el valor que tiene el dolor en el marco de la obra redentora del Salvador".

El Pontífice reflexionó sobre el misterio del sufrimiento señalando que "el dolor es un misterio, muchas veces inescrutable para la razón. Forma parte del misterio de la persona humana, que sólo se esclarece en Jesucristo, que es quien revela al hombre su propia identidad. Sólo desde Él podremos encontrar el sentido a todo lo humano".

El Papa explicó que sólo desde la fe en Jesucristo sufriente "el dolor, la enfermedad y los momentos oscuros de la existencia humana, adquieren una dimensión profunda e, incluso esperanzada. Nunca se está solo frente al misterio del sufrimiento: se está con Cristo, que da sentido a toda la vida: a los momentos de alegría y paz, igual que a los momentos de aflicción y pena".

"Con Cristo todo tiene sentido -concluyó-, incluso el sufrimiento y la muerte; sin Él, nada se explica plenamente, ni siquiera los legítimos placeres que Dios ha unido a los diversos momentos de la vida humana".

Luego, en una breve liturgia, el Pontífice impartió su bendición a los presentes y se retiró luego a una visita privada a los enfermos terminales con cáncer y Sida.


JUAN PABLO II SE ENCUENTRA CON EL DOLOR
Ofrece su respuesta al sufrimiento de los enfermos de América

MEXICO, D.F., 24 enero (ZENIT).- La prensa había presentado la cita como el encuentro del Papa con el dolor. Sin embargo, la visita de Juan Pablo II al hospital Adolfo López Mateos se convirtió en un auténtico estallido de esperanza. Cuando el pontífice llegó en el «papamóvil», en el atrio se congregaron entre gritos y canciones mexicanas el personal sanitario, las hijas de la Madre Teresa y los enfermos.

El Santo Padre quería saludarlos a todos. Se trataba de un hospital al que acuden sobre todo personas humildes. Acariciaba a los niños, algunos de ellos en sillas de ruedas, y a los ancianos, a quienes la conmoción les impedía pronunciar palabra. Sus rostros se llenaron de lágrimas. De este modo, se comprendieron mejor las palabras de monseñor José Lizares Estrada, presidente de la Comisión Episcopal para la Salud: «En este centro se experimenta el amor tierno de Dios».

A continuación, Juan Pablo II subió a la planta superior para visitar 27 pacientes graves. Entre ellos se encontraban seis enfermos de sida, dos niños con leucemia, dos con cáncer, una niña con un infarto cerebral por traumatismo, un niño con síndrome de down, una niña hemipléjica y otros enfermos terminales. El encuentro se desarrolló en la absoluta intimidad. No se conoce la identidad de las personas que visitó.

Mientras el Papa se encontraba con ellos, los presentes en el hospital escucharon el mensaje que el Papa entregó a todos los enfermos de América. «Quisiera que mi voz traspasara estos muros para llevar a todos los enfermos y agentes sanitarios la voz de Cristo --dice el pontífice en el documento--, y ofrecer así una palabra de consuelo en la enfermedad y de estímulo en la misión de la asistencia, recordando muy especialmente el valor que tiene el dolor en el marco de la obra redentora del Salvador».

«¿Por qué sufrimos? ¿Para qué sufrimos? ¿Tiene un significado que las personas sufran? ¿Puede ser positiva la experiencia del dolor físico o moral?» Se pregunta el Santo Padre. «Sin duda --responde--, cada uno de nosotros se habrá planteado más de una vez estas cuestiones, sea desde el lecho del dolor, en los momentos de convalecencia, antes de someterse a una intervención quirúrgica o cuando se ha visto sufrir a un ser querido».

«Para los cristianos éstos no son interrogantes sin respuesta --añade el Papa--. El dolor es un misterio, muchas veces inescrutable para la razón. Forma parte del misterio de la persona humana, que sólo se esclarece en Jesucris-to, que es quien revela al hombre su propia identidad. Sólo desde Él podremos encontrar el sentido a todo lo humano».

El problema del dolor constituye en la vida de cada hombre uno de los grandes interrogantes que le enfrentan ante los grandes interrogantes de la vida y de la muerte. Para comprenderlos, según Juan Pablo II, sólo hay un camino. El sufrimiento «no puede ser transformado y cambiado con una gracia exterior sino interior. Pero este proceso interior no se desa-rrolla siem-pre de igual manera. Cristo no respon-de direc-ta-mente ni en abstracto a esta pregunta humana sobre el sentido del sufrimien-to. El hombre percibe su respuesta salvífica a medida que él mismo se convierte en partícipe de los sufrimientos de Cristo».


ANALISIS: SACERDOTES Y POLITICA EN «IGLESIA EN AMERICA»
La exhortación exige formar las conciencias de los líderes políticos

MEXICO, D.F., 24 enero (ZENIT).- Sin duda, Juan Pablo II es desconcertante. No es fotogénico y electriza a la audiencia. No hace demagogia política e inquieta a los gobernantes. No es violento, pero muchos temen su palabra. Algunos clérigos lo han considerado conservador, y no sólo en la enseñanza moral, sino también en sus «opciones políticas». Otros, como el premio Nobel Heinrich Böll, dice que «es un Papa progresista desde el punto de vista socio-político. Sus ideas sobre capitalismo y trabajo son casi sensacionales». Como jefe de la Iglesia católica pide a sus sacerdotes que no se metan en política y, sin embargo, Mijail Gorbachov, ex presidente de la URSS, le reconoce un peso político inmenso: «Hoy podemos decir que todo lo que ha ocurrido en Europa Oriental no habría sucedido sin la presencia de este Papa, sin el gran papel --también político-- que ha sabido jugar en la escena mundial».

Es desconcertante. En su enseñanza y en su ejemplo es posible descubrir la respuesta a su enigma y la razón por la cual la Iglesia dice a sus sacerdotes que no se metan en política. No lo dice sólo el Papa. Fue el Sínodo de los Obispos de América quien pidió al Papa que exigiera a los sacerdotes la abstención de participar en política, pues de otro modo pueden dividir las comunidades. La presencia política en «Iglesia en América» Inmediatamente después de recordar la general «obligación de participar en la acción política según el Evangelio» el documento que acaba de entregar Juan Pablo II al continente americano, como conclusión del Sínodo continental de 1997, «Iglesia en América» puntualiza que, no obstante lo dicho, «será necesario tener presente que la actividad en el ámbito político forma parte de la vocación y acción de los fieles laicos» (n. 27).

Ahí mismo pide que se distinga claramente entre las acciones que los fieles, aislada o asociadamente, llevan a cabo a título personal, como ciudadanos, de acuerdo con su conciencia cristiana, y las acciones que realizan en nombre de la Iglesia, en comunión con sus pastores. Repitiendo la enseñanza del Concilio Vaticano II, el Papa recuerda que «la Iglesia, que por razón de su misión y de su competencia no se confunde en modo alguno con la comunidad política ni está ligada a sistema político alguno,es a la vez signo y salvaguardia del carácter trascendente de la persona humana».

Al hablar de los sacerdotes, recoge la proposición 49 de los padres sinodales para volver a recordar que «su vocación exige que sea signo de unidad. Por ello debe evitar cualquier participación en política partidista que dividiría a la comunidad» (n. 39) A los laicos compete llevar el Evangelio dentro de las estructuras del mundo y, en particular, evangelizar la vida política. Urge formar laicos cristianos que asuman sus responsabilidades políticas: «América necesita laicos cristianos que puedan asumir responsabilidades directivas en la sociedad.

Es urgente formar hombres y mujeres capaces de actuar, según su propia vocación, en la vida pública, orientándola al bien común. En el ejercicio de la política, vista en su sentido más noble y auténtico como administración del bien común, ellos pueden encontrar también el camino de la propia santificación. Para ello es necesario que sean formados tanto en  los principios y valores de la Doctrina social de la Iglesia, como en nociones fundamentales de la teología del laicado. El conocimiento profundo de los principios éticos y de los valores morales cristianos les permitirá hacerse promotores en su ambiente, proclamándolos también ante la llamada 'neutralidad del Estado'» (n. 44).

La principal labor de la Iglesia y la que mayor influjo tiene en la vida política no es ajena al ministerio de los sacerdotes; consiste en la formación de la conciencia de los dirigentes sociales: «No hay una democracia verdadera y estable sin justicia social. Para esto es necesario que la Iglesia preste mayor atención a la formación de la conciencia, prepare dirigentes sociales para la vida publica en todos los niveles, promueva la educación ética, la observancia de la ley y de los derechos humanos y emplee un mayor esfuerzo en la formación ética de la clase política» (n. 56).

Hoy la Iglesia tiene que lamentar el descuido pastoral del grupo dirigente por una opción preferencial por los pobres entendida de forma excluyente. «El haber descuidado --como señalaron los Padres sinodales-- la atención pastoral de los ambientes dirigentes de la sociedad, con el consiguiente alejamiento de la Iglesia de no pocos de ellos, se debe, en parte, a un planteamiento del cuidado pastoral de los pobres con un cierto exclusivismo. Los daños derivados de la difusión del secularismo en dichos ambientes, tanto políticos, como económicos, sindicales, militares, sociales o culturales, muestran la urgencia de una evangelización de los mismos, la cual debe ser alentada y guiada por los Pastores, llamados por Dios para atender a todos» (n. 67).

Evangelizar a los políticos De nada sirve un clero que sólo se lamenta por la falta de moralidad de la clase política cuando no hace nada para remediar la situación. El sacerdote que quiere servir al bien común debe comprometerse en su evangelización: «Es necesario evangelizar a los dirigentes, hombres y mujeres, con renovado ardor y nuevos métodos, insistiendo principalmente en la formación de sus conciencias mediante la doctrina social de la Iglesia. Esta formación será el mejor antídoto frente a tantos casos de incoherencia y, a veces, de corrupción que afectan a las estructuras sociopolíticas. Por el contrario, si se descuida esta evangelización de los dirigentes, no debe sorprender que muchos de ellos sigan criterios ajenos al Evangelio y, a veces, abiertamente contrarios a él» (Iglesia en América, n. 67).

Una intervención indiscriminada de los sacerdotes en la política partidistao una politización o socialización del mensaje cristiano en la predicación puede ser el peor servicio que se haga a la evangelización y una de las causas del paso de católicos a las sectas, «donde sí escuchan hablar de Dios». El Papa invita a «preguntarse si una pastoral orientada de modo casi exclusivo a las necesidades materiales de los destinatarios no haya terminado por defraudar el hambre de Dios que tienen esos pueblos, dejándolos así en una situación vulnerable ante cualquier oferta supuestamente espiritual» (n. 73).  ¿Entonces?  Aunque las normas canónicas de la Iglesia no excluyen de forma absoluta y categórica la participación directa de los sacerdotes en la política es evidente que la considera como una medida excepcional y sólo como un remedio temporal.

Las desventajas de un compromiso activo en la vida política son muchas; la Iglesia no puede correr el riesgo de confundirse con ningún sistema político; además, la opción por ser candidato por un partido concreto inevitablemente fomentará divisiones entre los fieles y dentro de la Iglesia; el sacerdote debe ser una figura que, estando sobre las partes, fomente la fraternidad entre los cristianos y pueda desempeñar una paternidad espiritual universal que no excluya a nadie. Además, un partido o programa política nunca puede ser identificado con la verdad del Evangelio. Finalmente, se corre el riesgo del clericalismo, de unos sacerdotes que invaden la esfera propia de los laicos.


EL MEXICO DEL MAÑANA, SEGÚN JUAN PABLO II
Hace un llamamiento a los cristianos a construir una sociedad más justa .

MEXICO, D.F., 24 enero (ZENIT).- La creatividad de los mexicanos ha acuñado en esta visita del Papa un nuevo grito popular que se comienza a escuchar por todos los sitios: «Juan Pablo, hermano, eres mexicano». Con él se quiere expresar esa «química» que se ha desencadenó entre este país y el pontífice desde su primera visita de 1979. La participación de la gente en los encuentros con el Santo Padre está siendo aún más entusiasta que en las tres visitas anteriores. Entre dos y tres millones de personas se echan a las calles todos los días para ver pasar el «papabus» y saludarle aunque sólo sea fugazmente.

Precisamente el entendimiento entre este pueblo y este Papa es la clave de lectura del encuentro más masivo de la visita que se celebró hoy domingo. La presencia podría haber llegado a los cinco millones, batiendo posiblemente un récord histórico en el pontificado. Sin embargo, razones de seguridad llevaron a escoger el Autódromo Hermanos Rodríguez, un recinto con capacidad para 1.200.000 mil personas. En las últimas horas, como suele suceder por estas partes, las personas que no traían billete de ingreso lograron «colarse», de modo que el número de los presentes fue algo superior.

Muchas personas habían llegado la noche anterior para poder encontrar un buen lugar. Iban dispuestos a dormir en el suelo, aunque la expectativa y los gritos entusiastas de los presentes hizo de estos propósitos una empresa imposible. La noche fue particularmente fría para el clima de la Ciudad de México y unas novecientas personas tuvieron que ser atendidas por la Cruz Roja al sufrir hipotermia.

El cardenal Norberto Rivera, arzobispo de México, explicó muy bien a qué se debe este extraordinario cariño de los mexicanos por la palabra del Papa, al recibirle en el autódromo. «Ahora el pueblo de México está sufriendo profundas transformaciones y tiene retos gigantescos. Está pasando por situaciones difíciles, ha sido engañado y la pobreza lo invade, la violencia y modelos de vida extraños a su idiosincrasia lo están minando».

Sin embargo, según el purpurado, nos encontramos ante «el parto de un México nuevo, de un México con futuro, de un México que acepta su vocación en el concierto de las naciones y en la reconfortante comunión de las Iglesias particulares del continente, unidas a quien nos preside en la caridad. Esta Nación, Santo Padre, sabe esperar aunque esté sumergida en el dolor, tiene una fe maravillosa que la mantiene en pie en medio del vendaval, conserva el amor que el Espíritu Santo ha derramado en su corazón y lo sabe manifestar heroicamente en la tragedia y el dolor».

Juan Pablo II dirigió especiales palabras de cariño a los mexicanos, en especial a los más necesitados. Expresó su admiración «por los valores de sus culturas» de los indígenas y les alentó «a esforzarse por alcanzar su propio desarrollo y trabajar por su propia promoción. ¡Construyan con respon-sabilidad su futuro y el de sus hijos!». Al mismo tiempo pidió a todos los mexicanos «que se comprometan a ayudar y promover a los más necesitados». «Es necesario que todos y cada uno de los hijos de esta patria tengan lo necesario para llevar una vida digna --dijo--. Todos los miembros de la sociedad mexicana son iguales en dignidad, pues son hijos de Dios y, por tanto, merecen todo respeto y tienen derecho a realizarse plenamente en la justicia y en la paz».

Para comprender a México, según el Papa, hay que comprender su «fe en Cristo», pues está «como grabada de manera indeleble en su historia». El autódromo se convirtió en un ensordecedor aplauso ante estas palabras del Papa: «¡No dejen apagar esta luz de la fe! México sigue necesitándola para poder construir una sociedad más justa y fraterna, solidaria con los que nada tienen y que esperan un futuro mejor».

El Papa invitó a los católicos mexicanos a comprometerse activamente en la vida social para superar las diferencias que la caracterizan. En un país en el que hasta hace pocos años la Iglesia era sistemáticamente marginada de la vida social, el Papa ha gritado a los cristianos: «¡Tengan la valentía de testimoniar el Evangelio en las calles y plazas, en los valles y montañas de esta Nación! Promuevan la nueva evangelización, siguiendo las orientaciones de la Iglesia».

La esperanza de este país son sus jóvenes, quienes componen la mayoría de su población. El obispo de Roma se dirigió a ellos para poner en sus manos la evangelización del tercer milenio. «¡No tengan miedo de recibir esta invitación del Señor! --les dijo-- ¡No permitan que las redes les impidan seguir el camino de Jesús! Sean generosos, no dejen de responder al Maestro que llama. Síganle para ser, como los Apóstoles, pescadores de hombres».

Otro de los consejos más íntimos que Juan Pablo II quiso dejar a los católicos mexicanos es el de la unidad en la Iglesia: sin ella el anuncio del Evangelio pierde credibilidad. «Cuando se emprende firmemente el camino de la fe, se dejan de lado las seducciones que desgarran a la Iglesia, cuerpo místico de Cristo --advirtió--, y no se presta atención a quienes, dando la espalda a la verdad, predican la división y el odio. Hijos e hijas de México y de América entera, no busquen en ideologías falaces y aparentemente novedosas la verdad de la vida: «Jesús es la verdadera novedad que supera todas las expectativas de la humanidad y así será para siempre».

Ya al final de la Eucaristía, Juan Pablo II sorprendió a todos pronunciando unas palabras que no estaban preparadas. «He recibido con dolor la noticia del bárbaro asesinato de sor María Abelladoisus, de las Misioneras de la Caridad en Sierra Leona, así como las informaciones preocupantes sobre los episodios de gran violencia contra obras de la Iglesia en la República del Congo. Ningún motivo puede justificar tan feroz encarnizamiento contra personas e instituciones que desde hace años se prodigan por el bien de todos».

El Papa dejó a la multitud entusiasta en un helicóptero que le liberó del tráfico de la ciudad. El cariño de los mexicanos se expresó entonces con un juego de espejos que se reflejaban en el autogiro. Era la manera más sencilla y sincera para decirle hasta pronto.


PAPA JUAN PABLO II EXTIENDE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE A TODA AMÉRICA

Ciudad de México, 24 (NE) Puestos de pie y llenos de emoción,los millares de participantes en la Eucaristía celebrada ayer por el Papa Juan Pablo II en la Basílica de Guadalupe aplaudieron el anuncio hecho por el Santo Padre de que la fiesta de la Virgen de Guadalupe será extendida a todo el Continente. Como declaró en su homilía el Sumo Pontífice, el 12 de Diciembre, día en que México y otras ciudades celebran a Nuestra Señora de Guadalupe, será ahora una fiesta celebrada en toda América.

Con el significativo gesto de declarar la celebración de la Virgen María de Guadalupe «con el rango litúrgico de fiesta» para toda América, el Santo Padre ha querido «confiar y ofrecer el futuro del Continente a María Santísima, Madre de Cristo y de la Iglesia». Dirigiéndose a la Virgen de Guadalupe como «Madre y Evangelizadora de América» y reconociendo el papel capital que tuvo en la Primera Evangelización, el Papa Juan Pablo II manifestó abrigar en su corazón la firme esperanza de que Ella «guíe con su intercesión maternal a la Iglesia en este Continente, alcanzándole la efusión del Espíritu Santo como en la Iglesia naciente, para que la Nueva Evangelización produzca un espléndido florecimiento de vida cristiana».


SEGUNDO DÍA DE JÚBILO PARA MÉXICO Y AMÉRICA TODA

Ciudad de México, 24 (NE) Nuevamente una gran multitud salió a las calles de la capital mexicana para saludar al Santo Padre. Esta vez la calurosa manifestación de cariño y acogida se inició poco después de las ocho de la mañana, hora en la que el Sumo Pontífice abandonó la Nunciatura con destino a la Basílica de Guadalupe. Los voces coreando «Juan Pablo II, te quiere todo el mundo» no se hicieron esperar para acompañar los saludos y el ondular de las banderas vaticanas y mexicanas.

Al llegar a la Basílica, y ser recibido por más de un millón de personas que lo esperaban desde tempranas horas, el Sucesor de Pedro bendijo la imagen del Beato Juan Diego en la «Parroquia de los Indios», ubicada en la enorme explanada al exterior de la Basílica conocida como el «Atrio de las Américas».

La celebración Eucarística, fue presidida por el Papa Juan Pablo II, junto con 500 cardenales y obispos americanos, así como 5000 sacerdotes. Al exterior de la Basílica se instalaron pantallas gigantes para que las personas que colmaban el Atrio de las Américas, y los alrededores del templo pudieran participar de la Eucaristía.

Al iniciar la Santa Misa, el Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo de México, pronunció un breve discurso de bienvenida en el que agradeció la presencia y los esfuerzos del Vicario de Cristo en la tierra. Al finalizar la Eucaristía el Santo Padre entregó la exhortación Apostólica post-Sinodal «Ecclesia in America», que recogiendo las proposiciones del Sínodo de Obispos para América, realizado a fines de 1997, contiene las líneas directrices que el Papa Juan Pablo II señala para la misión de la Iglesia en este continente a puertas del tercer milenio, invitando a los católicos de todo el continente a una Nueva Evangelización.

Por la tarde Su Santidad se dirigió a la Residencia Presidencial de Los Pinos, para encontrarse con el Presidente de México, Ernesto Zedillo. El mandatario mexicano que ya se había encontrado con el Papa al darle la bienvenida el día viernes en el aeropuerto, lo recibió con gran deferencia y se reunió en privado con él durante 43 minutos. Posteriormente los 175 miembros del cuerpo diplomático recibieron al Santo Padre al interior de la misma Residencia.


DESPERTAR LAS CONCIENCIAS CON EL EVANGELIO, PIDE SANTO PADRE EN SU HOMILÍA

Ciudad de México, 24 (NE) El Papa Juan Pablo II, pronunció el día de ayer en la Basílica de Guadalupe una importante homilía para los católicos de todo el continente, siendo interrumpida varias veces por los aplausos de la numerosa asamblea presente. «Hoy en esta Basílica de Guadalupe, corazón mariano de América, damos gracias a Dios por la Asamblea especial para América del Sínodo de los Obispos», afirmó el Santo Padre.

«Ahora, un año después de la celebración de aquella Asamblea sinodal, y en coincidencia también con el centenario del Concilio Plenario de la América Latina que tuvo lugar en Roma, he venido aquí para poner a los pies de la Virgen mestiza del Tepeyac, Estrella del Nuevo Mundo, la Exhortación apostólica "Ecclesia in America", que recoge las aportaciones y sugerencias pastorales de dicho Sínodo, confiando a la Madre y Reina de este Continente el futuro de su evangelización».

En portugués, el Santo Padre recordó a América como el Continente de la Esperanza, resaltando «la fuerza de su numerosa juventud, el valor que se le da a la familia, el florecimiento de las vocaciones sacerdotales y de consagrados y consagradas, y sobretodo la profunda religiosidad de sus pueblos». Uno de los momentos más intensos de la homilía fue, sin duda, aquel pronunciado en inglés, en el que el Papa Juan Pablo II hizo un claro y enérgico llamado a que «el Continente de la Esperanza sea también el Continente de la vida».

«Ha llegado la hora de erradicar de una vez por todas todo ataque contra la vida en el continente», afirmó. «La Iglesia debe proclamar el
Evangelio de la vida y hablar con fuerza profética contra la cultura de muerte? Debemos despertar las conciencias de los hombres y mujeres con el Evangelio, para destacar su sublime vocación como hijos de Dios».

Finalmente, al declarar que el 12 de diciembre «se celebre a la Virgen María de Guadalupe con el rango litúrgico de fiesta», en toda América, expresó también: «Quiero confiar y ofrecer el futuro del Continente a María Santísima, Madre de Cristo y de la Iglesia». El Sucesor de Pedro concluyó su homilía elevando una oración a Santa María: «?¡Para ti, Señora de Guadalupe, Madre de Jesús y Madre nuestra, todo el cariño, honor, gloria y alabanza continua de tus hijos e hijas americanos! Amén».


«LA SEÑORA DEL CIELO HARÁ QUE UNA NUEVA PRIMAVERA DE FE HAGA FLORECER NUESTRO CONTINENTE», AFIRMA CARDENAL RIVERA

Ciudad de México, 24 (NE) «¡América y el Papa, bajo la mirada siempre dulce y tierna de esta Reina de México y Emperatriz de América! Hace veinte años Su Santidad se enamoró de Ella, y Ella, María, lo condujo a roturar los campos del mundo y a sembrar por todas partes el Rostro de Dios». Así se dirigió el Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo de México, al Santo Padre al iniciar la celebración Eucarística en la Basílica de la Virgen de Guadalupe.

El Primado de México expresó en nombre de todos los presentes, la alegría que los embargaba y el profundo agradecimiento hacia Su Santidad por estar sobre suelo americano, entregando la Exhortación Apostólica "Ecclesia in America", «fruto de la comunión eclesial y del afecto colegial de los Obispos de América con el Sucesor de Pedro, fruto del encuentro de los Pastores de este continente con el Señor resucitado que nos conduce a la conversión, la comunión y la solidaridad en América».

En un hermoso paralelo entre la forja de nuestros pueblos y el desafío de la Nueva Evangelización, el Cardenal Rivera resaltó el papel fundamental de María, así como la actitud de escucha fiel del pueblo americano al Sucesor de Pedro: «La "Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive", impulsó a nuestros misioneros, padres antiguos de nuestra fe; Ella impulsa la Barca de la Iglesia en medio de las borrascas; por Ella, América está aquí y ahora, esperando la palabra de Pedro, la palabra de Aquél en quien Pedro siempre ha confiado: "Señor, ¿a quién iremos?, sólo tú tienes palabra de vida eterna". La Señora del Cielo hará que una nueva primavera de fe haga florecer nuestro continente».


23 DE ENERO

ALREDEDOR DE UN MILLÓN DE PERSONAS PARTICIPARÁN EN MISA DOMINICAL CON EL SANTO PADRE

Ciudad de México, 23 (NE) En un millón de personas se estiman los asistentes a la celebración Eucarística que presidirá el Santo Padre este domingo en tierras mexicanas. El ingreso al autódromo de los Hermanos Rodríguez estará abierto desde el día anterior a las seis de la tarde, pues se espera que muchos pasen la noche ahí mismo para tener un buen lugar al día siguiente. Asimismo se calcula que serán unos 2,300 camiones que llegarán entre hoy y el domingo con peregrinos procedentes del interior del país.

El Estado Mayor del gobierno y las fuerzas del orden de la ciudad, junto con varias organizaciones civiles, han organizado un operativo especial que incluye numerosas medidas de seguridad, como el establecimiento de dos áreas de contención, el cierre de diversas arterias, la instalación de módulos telefónicos, de centrales de ubicación de personas, instalaciones de la Cruz Roja, e inclusive la presencia de brigadas epidemiológicas.

El Santo Padre llegará al autódromo el domingo a las 9:00 de la mañana a bordo de un helicóptero. Al descender, efectuará un recorrido en el "papamóvil" y a las 10:30 ascenderá al elevador que lo conducirá al atrio desde el cual presidirá la Santa Misa.


PAPA JUAN PABLO II FIRMÓ DOCUMENTO FINAL DEL SÍNODO DE AMÉRICA

Ciudad de México, 23 (NE) Como estaba previsto en medio de las actividades del Papa Juan Pablo II durante su peregrinación apostólica a México, el Santo Padre firmó ayer la Exhortación  Apostólica Pos-Sinodal que entregará el día de mañana a todo el continente americano. La firma del documento "Ecclesia in America" se realizó en la Nunciatura Apostólica. "Su Santidad -manifestó el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez tras la firma del documento- estamos ya desde ahora pendientes de su palabra que nos invita a una mayor fidelidad en nuestras vidas y a una acción generosa en este continente mayoritariamente cristiano".  "América, esperanza del futuro de la Iglesia", añadió el Arzobispo de Guadalajara. 

El Papa Juan Pablo II pasó la noche en la Nunciatura Apostólica. El día de hoy, a las 10 de la mañana hora local, se tiene prevista la celebración de la Santa Misa para la Conclusión de la Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Por la tarde, el Santo Padre hará una visita al Presidente Zedillo, y sostendrá un encuentro con el cuerpo diplomático en la Residencia Presidencial de Los Pinos, de Ciudad de México.


IMPRESIONANTE ACOGIDA DEL PAPA JUAN PABLO II AL LLEGAR A TIERRAS AMERICANAS

Ciudad de México, 23 (NE) Con inmensa alegría y en medio de cantos de mariachis y aplausos del pueblo mexicano, el Papa Juan Pablo II fue calurosamente recibido el día de ayer en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México.

Tras saludar al Presidente Ernesto Zedillo y a la Primera Dama de la nación, el Santo Padre se dirigió hacia el hangar presidencial para dar inicio a la ceremonia de bienvenida en este su 86 peregrinaje apostólico fuera de Italia. El Santo Padre manifestó durante su discurso al iniciar su peregrinación el "inmenso gozo de encontrarme de nuevo en esta tierra bendita, donde Santa María de Guadalupe es venerada como Madre querida". Recordó también la fidelidad del pueblo mexicano, diciendo: "El pueblo mexicano, desde que me acogió hace veinte años con los brazos abiertos y lleno de esperanza, me ha acompañado en muchos de los caminos recorridos... Aún resuenan en mis oídos los saludos con que siempre me acogen: ¡México Siempre Fiel y siempre presente!".

Más adelante el Papa hizo una muy valiosa lectura de la identidad mexicana, describiéndola como una nación de profundas raíces católicas, "un país donde la fe católica sirvió de fundamento al mestizaje que transformó la antigua pluralidad étnica y antagónica en unidad fraternal y de destino". Este fundamento es tan importante que "no es posible comprender a México sin la fe traída desde España a estas tierras por los doce primeros franciscanos y cimentada más tarde por dominicos, jesuitas, agustinos y otros predicadores de la palabra salvadora de Cristo".

En otro momento de su discurso, el Sucesor de Pedro señaló: "Vengo a ustedes, mexicanos de todas las clases y condiciones sociales, y a ustedes hermanos del continente americano, para saludarles en nombre de Cristo? Junto con mis hermanos obispos de México y de toda América vengo a postrarme ante la tilma del Beato Juan Diego". Y precisamente frente a la Virgen del Tepeyac el Sumo Pontífice pedirá "al final de un milenio fecundo y atormentado, que el próximo sea un milenio en el que en México, en América y en el mundo entero se abran vías seguras de fraternidad y de paz que en Jesucristo puedan encontrar bases seguras y espaciosos caminos de progreso". Finalmente el Santo Padre concluyó este primer discurso en tierras mexicanas encomendando a los maternales cuidados de Santa María de Guadalupe, "los destinos de esta nación y de todo el continente".

Asimismo, en este primer día del peregrinaje apostólico del Sucesor de Pedro a tierras americanas, millares de personas colmaron las calles de la ciudad por las que atravesó el Santo Padre. En medio de los aplausos y manifestaciones de gratitud, el Papa saludaba a la gran cantidad de católicos mexicanos y peregrinos de diversos países que le daban la bienvenida. Al detenerse un momento en el Museo de México, el Pontífice recibió de manos del jefe de gobierno de la Ciudad de México las llaves de la ciudad. En ese lugar el Papa Juan Pablo II otorgó su bendición papal a todos los presentes, tras lo cual los gritos de "Juan Pablo II, te quiere todo el mundo" resonaron con fuerza por todo el lugar.


UNA EMOTIVA CELEBRACIÓN MARCÓ PRESENTACIÓN DE LA ECCLESIA IN AMERICA

MÉXICO D.F., 23 (ACI).- Con paso firme, Juan Pablo II cruzó la Basílica de Guadalupe entre una multitud que sobrepasó la capacidad del templo, para encontrarse después de ocho años con su Madre querida, la Virgen del Tepeyac, y acogido en su regazo, entregar a los obispos de América la Exhortación Apostólica Postsinodal Ecclesia in America consagrándole una vez más la evangelización del que hoy bautizó como el Continente de la Esperanza y de la Vida.

Poco después de las ocho de la mañana, el Papa Juan Pablo II abandonó la sede de la Nunciatura con destino a la Basílica a bordo del papamóvil. Con buen semblante y múltiples gestos de cariño saludó a los miles de mexicanos que le acompañaron en toda su ruta con un mar de banderas vaticanas y nacionales, gritos, porras y cantos.

Ya en la Basílica, su primer acto fue la bendición de una imagen del Beato Juan Diego ubicada en la denominada "Parroquia de los Indios" en el Atrio de las Américas; luego se dirigió a la sacristía para, finalmente, iniciar su procesión rumbo al altar.

Al grito de "Tú eres Pedro" seguido por el "Magnificat" cantado por un coro de prodigiosas voces mexicanas, el Santo Padre inició la celebración eucarística junto a los 500 cardenales y obispos americanos, así como otros 5,000 sacerdotes ubicados en el interior del templo, mientras otras diez mil personas acompañaban la celebración a través de las pantallas gigantes ubicadas en el atrio de la Basílica.

El Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo Primado de México y anfitrión de la visita papal, pronunció su mensaje de bienvenida en el que destacó que así como el Papa llegó a encontrarse con la Guadalupana, toda América se pone de rodillas ante su madre a través de los obispos llegados de todo el Continente.

"En este momento absurdo del mundo, en este hoy de la desesperanza y de la injusticia, cuando América, 'el continente de la esperanza' se debate entre la corrupción y la violencia, y nos angustiamos, me parece oír resonar en este recinto la voz de Ella, salid de sus labios de rosas: '¿Acaso no estoy yo aquí, yo que tengo el honor de ser tu Madre?", explicó el Purpurado.

Asimismo, expresó el gozo inmenso que invade a los americanos y agradeció al Pontífice por su presencia en el Tepeyac pidiéndole que siga guardando, para siempre, en su corazón, las manos, el manto, el bello rostro de la Morenita y el Verdadero Sol de Justicia que trae en su seno e ilumina todo su cuerpo. Pidió también que lleve consigo la fe y la adhesión que la Santa Señora ha sabido inculcarnos para los que son "representantes de nuestro Señor".

Desde ese momento, la Eucaristía tradujo el espíritu de comunión continental que el Santo Padre quiso traer a América. La primera lectura en inglés, el salmo en español y la segunda lectura en portugués, precedieron al Evangelio también en español y a la homilía multilingüe del Pontífice, en la que hablando en las cuatro lenguas mayoritarias americanas: español, inglés, portugués y francés, dirigió un enérgico y paternal mensaje de esperanza a todos los católicos de América interrumpido en varias ocasiones por las espontáneas palmas.


"ECCLESIA IN AMERICA" ES UN PODEROSO LLAMADO A LA EVANGELIZACIÓN

MÉXICO D.F. 23 (ACI).- La Exhortación Post Sinodal "Ecclesia in America" entregada por el Santo Padre en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, es un potente y esperanzador llamado del Papa Juan Pablo II a la Evangelización de América, según diversos señalaron prelados consultados por ACI Digital.

El documento, que consiste en un enérgico llamado a la Evangelización dirigido a todas las fuerzas vivas de la Iglesia, está dividido en una introducción, seis capítulos, y una conclusión que incluye una oración para el Continente en vistas al Tercer Milenio.

En la introducción, el Santo Padre señala que "el punto de partida de este programa evangelizador es ciertamente el encuentro con el Señor"; y explica que al llevarlo a cabo, deben distinguirse dos situaciones claramente diferentes: "la de los países muy afectados por el secularismo y la de aquellos otros donde todavía se conservan muy vivas las tradiciones de piedad y de religiosidad popular cristiana".

"El encuentro personal con el Señor, si es auténtico, llevará también consigo la renovación eclesial: las Iglesias particulares del Continente, como Iglesias hermanas y cercanas entre sí, acrecentarán los vínculos de cooperación y solidaridad para prolongar y hacer más viva la obra salvadora de Cristo en la historia de América", agrega.

Encuentro con Jesucristo

En el primer capítulo, dedicado al tema del Encuentro con Jesucristo, el Santo Padre señala que "la Iglesia es el lugar donde los hombres, encontrando a Jesús, pueden descubrir el amor del Padre"; y recuerda que "Jesús no sólo reconcilia al hombre con Dios, sino que lo reconcilia también consigo mismo, revelándole su propia naturaleza".

Más adelante, al señalar que "María es un camino seguro para encontrar a Cristo", el Papa recuerda que "en todas las partes del Continente la presencia de la Madre de Dios ha sido muy intensa desde los días de la primera evangelización, gracias a la labor de los misioneros".

"En este sentido, acojo gozoso la propuesta de los Padres sinodales de que el día 12 de diciembre se celebre en todo el Continente la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, Madre y Evangelizadora de América". "Abrigo en mi corazón la firme esperanza de que ella, a cuya intercesión se debe el fortalecimiento de la fe de los primeros discípulos, guíe con su intercesión maternal a la Iglesia en este Continente, alcanzándole la efusión del Espíritu Santo como en la Iglesia naciente, para que la nueva evangelización produzca un espléndido florecimiento de vida cristiana", dice también.

Jesús en América

El capítulo segundo, "El encuentro con Jesucristo en el hoy de América", se aproxima a una descripción del continente, abordando su "realidad compleja, fruto de las tendencias y modos de proceder de los hombres y mujeres que lo habitan". "En esta situación real y concreta es donde ellos han de encontrarse con Jesús".

Al respecto, el documento reconoce la "identidad cristiana de América", "cuya mejor expresión son sus santos", entre los que destaca a santa Rosa de Lima, "proclamada patrona principal de América". "Después de ella, el santoral americano se ha ido incrementando hasta alcanzar su amplitud actual".

El Papa menciona también la piedad popular "presente en todos los niveles y sectores sociales, revistiendo una especial importancia como lugar de encuentro con Cristo para todos aquellos que con espíritu de pobreza y humildad de corazón buscan sinceramente a Dios".

La conversión

El capítulo tercero, titulado "Camino de Conversión", señala que "la auténtica conversión debe prepararse y cultivarse con la lectura orante de la Sagrada Escritura y la recepción de los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía"; y que no puede considerarse completa "si falta la conciencia de las exigencias de la vida cristiana y no se pone esfuerzo en llevarlas a cabo", especialmente cuanto se refiere a la preocupación por todas las necesidades del prójimo.

"La propuesta de un nuevo estilo de vida -dice el Papa- no es sólo para los Pastores, sino más bien para todos los cristianos que viven en América. A todos se les pide que profundicen y asuman la auténtica espiritualidad cristiana", explicando que por espiritualidad "se entiende no 'una parte de la vida, sino la vida toda guiada por el Espíritu Santo'", en la que debe sobresalir la oración "tanto personal como litúrgica", "un deber de todo cristiano". En este capítulo, el Papa también recuerda con vigor "la importancia de la doctrina de la vocación universal a la santidad en la Iglesia" que tiene en Jesús su único camino.

Reconciliación

En el corazón de este capítulo se recuerda que "sólo quien se reconcilia con Dios es protagonista de una auténtica reconciliación con y entre los hermanos". Al respecto, el Papa cita a los padres sinodales cuando señalan que "es de gran importancia que la Iglesia en toda América sea signo vivo de una comunión reconciliada y un llamado permanente a la solidaridad, un testimonio siempre presente en nuestros diversos sistemas políticos, económicos y sociales".

Camino de Comunión

"Camino para la Comunión" es el título del cuarto capítulo, en el que se aborda la misión reconciliadora de la Iglesia. "La Iglesia es signo de comunión porque sus miembros, como sarmientos, participan de la misma vida de Cristo, la verdadera vid", dice la Exhortación, , que recuerda que la comunión eclesial "implica conservar el depósito de la fe en su pureza e integridad, así como también la unidad de todo el Colegio de los Obispos bajo la autoridad del Sucesor de Pedro".

Un acápite especial se dedica a la Eucaristía como "lugar privilegiado para el encuentro con Cristo vivo", y como "un inmenso don" para todos los fieles.

Hablando luego de la misión del obispo como promotor de la comunión, el Papa recuerda que la diócesis, en cuanto Iglesia particular, "tiene la misión de empezar y fomentar el encuentro de todos los miembros del pueblo de Dios con Jesucristo, en el respeto y promoción de la pluralidad y de la diversidad que no obstaculizan la unidad, sino que le confieren el carácter de comunión".

"Esta Asamblea ha reforzado la comunión que debe existir entre las Comunidades eclesiales del Continente", dice el Papa, y recuerda la responsabilidad compartida por todos los fieles de "desarrollar los lazos de comunión con las Iglesias locales en otras partes de América por la educación, la mutua comunicación, la unión fraterna entre parroquias y diócesis, planes de cooperación, y defensas unidas en temas de mayor importancia, sobre todo los que afectan a los pobres".

El sacerdote, hombre de comunión

De manera particular, el Papa destaca que "todo sacerdote debe ser signo de comunión", "Como testigos y discípulos de Cristo misericordioso, los sacerdotes están llamados a ser instrumentos de perdón y de reconciliación, comprometiéndose generosamente al servicio de los fieles según el espíritu del Evangelio", señala el Papa.

"Atentos a los desafíos del mundo actual" y "sensibles a las angustias y esperanzas de sus gentes", el sacerdote está llamado "a discernir los carismas y las cualidades de los fieles que puedan contribuir a la animación de la comunidad, escuchándolos y dialogando con ellos, para impulsar así su participación y corresponsabilidad", de tal manera que él pueda consagrarse "a lo que está más estrechamente conexo con el encuentro y el anuncio de Jesucristo".

Parroquias y movimientos

El capítulo cuarto se refiere también a la urgencia de la renovación de la parroquia, especialmente en los grandes núcleos urbanos, "donde las dificultades son tan grandes que las estructuras pastorales normales resultan inadecuadas y las posibilidades de acción apostólica notablemente reducidas". El Papa señala al respecto que "una clave de renovación parroquial especialmente urgente en las parroquias de las grandes ciudades, puede encontrarse quizás considerando la parroquia como comunidad de comunidades y de movimientos".

"La renovación de la Iglesia en América no será posible sin la presencia activa de los laicos", señala el Papa, al subrayar los dos ámbitos en los que se realiza la vocación de los fieles laicos: el de las realidades temporales, "que lo lleva a actuar en la vida familiar, social, laboral, cultural y política, a cuya evangelización es llamado"; y el de "la construcción de la comunidad eclesial como delegados de la Palabra, catequistas, visitadores de enfermos o de encarcelados, animadores de grupos, etc.".

Mujer, familia, jóvenes

El Papa dedica líneas importantes para subrayar la vocación de la mujer, su aporte y las discriminaciones que sufre en algunos ambientes; y habla también de los desafíos y la importancia de la familia cristiana. "La Palabra, leída asiduamente en la familia, la construye poco a poco como iglesia doméstica y la hace fecunda en humanismo y virtudes cristianas; allí se constituye la fuente de las vocaciones. La vida de oración de la familia en torno a alguna imagen de la Virgen hará que permanezca siempre unida en torno a la Madre, como los discípulos de Jesús".

El documento reconoce también la "gran fuerza social y evangelizadora" de los jóvenes, y destaca que "en el encuentro de ellos con Cristo vivo se fundan la esperanza y la expectativas de un futuro de mayor comunión y solidaridad para la Iglesia y las sociedades de América".

La solidaridad

El capítulo quinto, titulado "Camino para la Solidaridad", señala ante todo que ésta es fruto de la comunión, y señala que ante los graves problemas de orden social "el católico sabe que puede encontrar en la doctrina social de la Iglesia la respuesta de la que partir para buscar soluciones concretas. Difundir esta doctrina constituye, pues, una verdadera prioridad pastoral".

Como parte importante de esta doctrina, el Papa destaca "el derecho a un trabajo digno", las respuestas "a la problemática que presenta la actual economía globalizada", la promoción de "una mayor integración entre las naciones" y la lucha contra "el comercio de drogas, el lavado de las ganancias ilícitas, la corrupción en cualquier ambiente, el terror de la violencia, el armamentismo, la discriminación racial, las desigualdades entre los grupos sociales, la irrazonable destrucción de la naturaleza"

También en este capítulo el Santo Padre destaca que los derechos humanos se basan en la dignidad de la persona como creatura de Dios.

Amor preferencial por los pobres

El Papa señala que "el recuerdo de los capítulos oscuros de la historia de América relativos a la existencia de la esclavitud y de otras situaciones de discriminación social, ha de suscitar un sincero deseo de conversión que lleve a la reconciliación y a la comunión"; y plantea como respuesta ya no la simple "opción preferencial por los pobres", sino "la opción de amar de manera preferencial a los pobres", "un amor que no es exclusivo y no puede ser pues interpretado como signo de particularismo o de sectarismo".

"La actividad de la Iglesia en favor de los pobres en todas las partes del Continente es importante; no obstante hay que seguir trabajando para que esta línea de acción pastoral sea cada vez más un camino para el encuentro con Cristo".

También en este capítulo se aborda propuestas cristianas frente el tema de la deuda externa "que asfixia a muchos pueblos del Continente americano", la lucha contra la corrupción, el problema de las drogas, la carrera de armamentos, la "cultura de la muerte", la marginación de los pueblos indígenas y los americanos de origen africano y la problemática de los inmigrantes.

La gran tarea de la Evangelización

El capítulo VI es la recapitulación de todo el documento: "La Misión de la Iglesia hoy en América: La Nueva Evangelización. El capítulo recuerda ante todo que Jesucristo es la "buena nueva" en quien la Iglesia debe centrar su atención pastoral y su acción evangelizadora. "Este anuncio es el que realmente sacude a los hombres, despierta y transforma los ánimos, es decir, convierte. Cristo ha de ser anunciado con gozo y con fuerza, pero principalmente con el testimonio de la propia vida", dice el Papa.

"El ardiente deseo de invitar a los demás a encontrar a Aquél a quien nosotros hemos encontrado, está en la raíz de la misión evangelizadora que incumbe a toda la Iglesia, pero que se hace especialmente urgente hoy en América, después de haber celebrado los 500 años de la primera evangelización y mientras nos disponemos a conmemorar agradecidos los 2000 años de la venida del Hijo unigénito de Dios al mundo", señala el Santo Padre.

Evangelización de la cultura

La nueva evangelización "pide un esfuerzo lúcido, serio y ordenado para evangelizar la cultura", dice el documento, y señala que es necesario anunciar el Evangelio en el lenguaje y la cultura de aquellos que lo oyen, sin olvidar que "sólo el misterio pascual de Cristo, suprema manifestación del Dios infinito en la finitud de la historia, puede ser el punto de referencia válido para toda la humanidad peregrina en busca de unidad y paz verdaderas".

"El rostro mestizo de la Virgen de Guadalupe fue ya desde el inicio en el Continente un símbolo de la inculturación de la evangelización, de la cual ha sido la estrella y guía. Con su intercesión poderosa la evangelización podrá penetrar el corazón de los hombres y mujeres de América, e impregnar sus culturas transformándolas desde dentro", agrega.

Esperanza y gratitud

El documento concluye con un alentador llamado al compromiso evangelizador en espíritu de esperanza y acción de gracias. "Este doble sentimiento de esperanza y gratitud ha de acompañar toda la acción pastoral de la Iglesia en el Continente, impregnando de espíritu jubilar las diversas iniciativas de las diócesis, parroquias, comunidades de vida consagrada, movimientos eclesiales, así como las actividades que puedan organizarse a nivel regional y continental", concluye el texto.


JUAN PABLO II FIRMA EL DOCUMENTO FINAL DEL SINODO
Recoge más de seis años de trabajo de la Iglesia en América

MEXICO, D.F., 23 enero (ZENIT).- La firma de Juan Pablo II de la exhortación postsinodal «Iglesia en América» ha puesto punto final a más de seis años de intenso trabajo de toda la Iglesia del continente americano. La preparación comenzó en 1992 en Santo Domingo y tuvo uno de sus momentos culminantes durante las sesiones de la asamblea especial del Sínodo de los Obispos para América que se celebró en Roma entre noviembre y diciembre de 1997. En él se afrontan los desafíos que tiene que afrontar la evangelización del continente en los albores del tercer milenio. Supone una gran satisfacción para este Papa, quien en la sencilla ceremonia de firma demostró su entusiasmo de numerosas maneras, a pesar de que venía de terminar un viaje de trece horas.

En un ambiente de intimidad, en presencia de algunos representantes de la Iglesia de América y de la Curia romana, el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, arzobispo de Guadalajara y relator del Sínodo, ofreció ante el pontífice una síntesis del mismo. «Cristo viviente nos pide convertirnos --explicó--, vivir en comunión de fe y de caridad en el ámbito de la Iglesia y ser solidarios unos con otros para encontrar en Él nuestro camino hacia el Padre de la Misericordia». «Su Santidad --dijo el purpurado-- estamos ya desde ahora pendientes de su palabra que nos invita a una mayor fidelidad en nuestras vidas y a una acción generosa en este continente mayoritariamente cristiano». Y concluyó:

«América, esperanza del futuro de la Iglesia». Tras firmar varias copias de la exhortación, Juan Pablo II bromeó con los cardenales y obispos. Al final del encuentro exclamó: «¡Viva la Virgen de Guadalupe!».

Después de despedirse de los presentes, el pontífice se retiró en lanunciatura apostólica para descansar del agotador viaje. Al día siguiente le esperaba la solemne clausura del Sínodo y la entrega de la exhortación en la Villa de Guadalupe.


JUAN PABLO II RECIBE LAS LLAVES DE LA CIUDAD DE MEXICO

Sorprende con un breve discurso improvisado

MEXICO, D.F., 23 enero (ZENIT).- Una ola invadió las calles de la Ciudad de México. La atravesó por medio un coche blanco panorámico. En su interior, Juan Pablo II, con la mano derecha alzada, saludaba con una gran sonrisa a los miles y miles de personas que flanqueaban las avenidas. Los gritos eran ensordecedores, pero sorprendió la disciplina de la muchedumbre.

En su recorrido del aeropuerto internacional de la capital hasta su residencia en México, la nunciatura apostólica, el coche pontificio se detuvo en el Museo de México para recibir de manos del jefe del gobierno de la Ciudad de México, Cuauhtémoc Cárdenas, las llaves de la ciudad. Era un encuentro que en las vísperas había suscitado polémicas. Los medios de comunicación recordaron las declaraciones de Cárdenas, fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), quien en la anterior visita deJuan Pablo II a México declaró al Santo Padre «persona non grata». En estaocasión, el ambiente cambió radicalmente. Cárdenas es  perfectamente consciente del peso que tiene la voz del Papa en este país y le dispensó una acogida calurosa.El candidato presidencial «in pectore», recordó que buena parte de los protagonistas de la independencia de México estaban animados por una fe que «resultó un componente esencial en su acción».

El líder de la izquierda mexicana puso en evidencia la huella católica en la capital que gobierna. Se refirió a la abundancia del arte cristiano en las iglesias, «en sitios principales de encuentro e identificación de la población, en su historia, sus tradiciones, danzas y festividades, y muy especialmente en el culto guadalupano, que son todos ellos componentes básicos de las manifestaciones de fe y de la convivencia de la sociedad». El jefe de gobierno del Distrito Federal aseguró que «han sido determinantes las enérgicas denuncias» de Juan Pablo II contra «la opresión y las injusticias sociales», y destacó el acercamiento de la Iglesia al resto de las religiones, así como su compromiso al servicio de la civilización del amor.A continuación, Juan Pablo II, quien llegó al Museo de México, acompañado por el arzobispo de la Ciudad de México, el cardenal Norberto RiveraCarrera, y sus colaboradores de la Curia romana, firmó el libro de honor dela ciudad. En el programa, no estaba programado el que pronunciara un discurso. Sorprendió a todos, cuando se acercó al atril, y sin aceptar la silla que se encontraba a un lado, pronunció de pie unas espontáneaspalabras de reconocimiento de la ciudadanía mexicana. «Estoy encontrando aquí, entre los mexicanos, un doble significado. Sois ciudadanos de esteEstado federal, que se llama México, y sois ciudadanos de esta ciudad capital que también se llama México».

Y antes de que estallaran los aplausos, les dijo en italiano,«congratulazioni», «¡Felicidades!». Inmediatamente después, y sin que nadiese lo esperara, pronunció en latín su bendición papal. De nuevo losaplausos y los gritos de «Juan Pablo II, te quiere todo el mundo», invadieron el museo.


JUAN PABLO II TRAE A MEXICO LA LIBERACION PACIFICA DEL EVANGELIO
Lanza a su llegada un nuevo proyecto de unidad para América

MEXICO, D.F., 23 enero (ZENIT).- «Se nota, se siente, el Papa estápresente». A Juan Pablo II se le escapó una sonrisa al levantar la mirada,nada más salir del avión, y escuchar los gritos de las 7 mil personas que le esperaban en el aeropuerto internacional de México. Entre ellos se encontraban grupos de enfermos, de niños y de ancianos, además de una pequeña representación de la Iglesia de toda América. Al bajar las escalerillas del Alitalia número 4620 que le trajo de Roma, el ritmo de los mariachis le acompañaba con las notas de «México lindo y querido». En esos entos el país estaba paralizado. El tráfico en la caótica ciudad de México discurría rápidamente; la población se reunió en torno a las televisiones de las casas o de los restaurantes y taquerías o se echó a lascalles que cruzó un nuevo «papamovil» (o más bien un   «papabus») particularmente espacioso e innovador.  ¿A qué viene el Papa? Desde un primer momento, el obispo de Roma dejó muy claro cuáles son las intenciones de esta cuarta visita a México: «Vengo cual apóstol de Jesucristo y sucesor de San Pedro a confirmar en la fe a mis hermanos--explicó--, anunciando el Evangelio a todos los hombres y mujeres».

Al mismo tiempo, recordó que «esta capital va a ser lugar de un encuentro privilegiado y excepcional por una cita histórica: junto con obispos de todo el continente americano presentaré mañana en la Basílica de Guadalupe los frutos del Sínodo que hace más de un año se celebró en Roma». Como él mismo indicó, en aquella cumbre eclesial de finales de 1997, «los obispos de América trazaron entonces los rasgos fundamentales de la acción pastoral del futuro que, desde la fe que compartimos, deseamos responda en plenitud al plan salvífico de Dios y a la dignidad del ser humano en el marco de las sociedades justas, reconciliadas y abiertas en un proceso técnico que sea convergente con el necesario progreso moral».

Una nueva América
Juan Pablo II trae una concepción de América totalmente revolucionaria. Por primera vez en la historia de América, todo el continente, el norte y el sur, descubre una vocación común. Se trata de un mensaje de liberación total: «A través de la Evangelización de la Iglesia quiere revelar mejor su identidad --añadió--: estar más próxima a Cristo y a su Palabra; manifestarse auténtica y libre de condicionamientos mundanos; ser mejorservidora del hombre desde una perspectiva evangélica; ser fermento de unidad y no de división de la humanidad que se abre a nuevos, dilatados y aún no bien perfilados horizontes».

México, crisol de culturas A continuación, el pontífice intervino para superar cualquier tipo de interpretación partidista del sentido de su visita a México: «Llego a un país donde la fe católica sirvió de fundamento al mestizaje que transformó la antigua pluralidad étnica y antagónica en unidad fraternal y de destino. No es posible, pues, comprender a México sin la fe traída desde España a estas tierras por los doce primeros franciscanos y cimentada más tarde por dominicos, jesuitas, agustinos y otros predicadores de la Palabra salvadora de Cristo. Además de la obra evangelizadora, que hace del catolicismo parte integrante y fundamental del alma de la nación, los misioneros dejaron profundas huellas culturales y prodigiosas muestras del arte que son hoy motivo de legitimo orgullo para todos los mexicanos y rica expresión de su civilización».

Para el Papa, el futuro de esta tierra depende de su capacidad para superarlas diferencias: «Llego a un país cuya historia recorren, como ríos a veces ocultos y siempre caudalosos --afirmó--, realidades que unas veces se encuentran y otras revelan sus diferencias complementarias, sin jamás confundirse del todo: la antigua y la rica sensibilidad de los pueblos indígenas que amaron Juan de Zumarraga y Vasco de Quiroga, a quienes muchos de esos pueblos siguen llamando padres; el cristianismo arraigado en el alma de los mexicanos; y la moderna racionalidad de corte europeo, que tanto ha querido enaltecer la independencia y la libertad».

Precisamente para recalcar la cercanía del Papa a todos los mexicanos, y en   especial de los que cuentan con menos oportunidades, cuatro niños indígenas de diferentes etnias le entregaron al Papa un cofre con tierra de todos los Estados de la República Mexicana. Mientras tanto un coro de pequeños de unode los barrios más pobres de la capital, Chalco, cantaron la canción que se convirtió en el lema de la primera visita de Juan Pablo II a México «Tu eres mi hermano del alma realmente el amigo».   No podía ser de otra manera. Juan Pablo II confió este proyecto para México y para todo el continente americano a la «Morenita del Tepeyac, Reina de México y Emperatriz de América». «Que el nuevo siglo y el nuevo mileniofavorezcan un renacer general bajo la mirada de Cristo, vida y esperanza nuestra, que nos ofrece siempre los caminos de fraternidad y de sana convivencia humana. Que Santa María de Guadalupe ayude a México y América a caminar unidos por esas sendas seguras y llenas de luz».

El presidente, Ernesto Zedillo, sorprendió con un discurso particularmente cariñoso, poco común en estas ocasiones oficiales. «La visita de Su Santidad nos alegra profundamente, pues usted representa el afán de justicia que debe estar en el corazón de cada ser humano y que debe guiar la tarea de toda persona y de toda sociedad». El líder mexicano reconoció que el Papa visita «un pueblo que sufrecarencias en lo material, pero que tiene una inmensa riqueza espiritual. Esta riqueza espiritual nutre el esfuerzo y la perseverancia del pueblo deMéxico para multiplicar las oportunidades, disminuir las desigualdades quetanto nos lastiman y lograr una vida digna para todos». 

Zedillo se comprometió también ante el pontífice a «saldar la deuda de justicia que tenemos» con las «comunidades indígenas».  En el cielo resplandecía un sol radiante y el Papa se sumergió en las calles de la capital mexicana inundadas por una inmensa muchedumbre, entusiasta y disciplinada, que dejó escuchar su emoción.


22 ENERO DE 1999

eL PAPA CONDENA LA TEOLOGIA INDIGENISTA Y OPTA POR LA SOLIDARIDAD
Considera que depende de la visión marxista de la realidad

A BORDO DEL VUELO PAPAL, 22 enero (ZENIT).- Durante las más de 13 horas que duró el vuelo de Roma a México, Juan Pablo II, como suele hacer en estos viajes, quiso conceder una rueda de prensa a los periodistas que le acompañaban en el avión para comunicarles los sentimientos y las actitudesque albergaba en su corazón horas antes de aterrizar en la Ciudad de México. El Santo Padre no hizo ningún comentario directo sobre los conflictos armados de estos últimos momentos, Iraq y Kosovo, ni tampoco quiso revelar detalles sobre el encuentro que tendrá el próximo martes con Bill Clinton en San Luis. Más bien, recordó los principios fundamentales de la convivencia entre los pueblos: «El orden internacional tiene que ser justo,humano, pacífico».

«El nuevo orden del mundo --añadió-- debe caracterizarse por la justicia, por ser más humano, por tener una capacidad mucho mayor para atender a lasnecesidades de la gente que está sufriendo y de la gente que menos tiene». El dio rienda suelta a sus propias confesiones: habló de sus viajes por elmundo. Se encontraba de buen humor. Un periodista le preguntó cuál siguesiendo su sueño. «Ir a los grandes países a los que todavía no he podido ir: Rusia y China», respondió. Por último, se le pidió su juicio sobre la película «La vida es bella», de Roberto Benigni, con quien la vio hace unas semanas. «Un filme que hacepensar. Impresiona el entusiasmo del protagonista. También en un campo de concentración la vida puede ser bella. También en los campos deconcentración pudimos encontrar santos».

Una periodista mexicana le ofreció un sombrero, tal y como lo había hechohace veinte años, en su primer viaje a México. Tras ponérselo, entre losaplausos de los presentes, el Santo Padre dijo que «ante todo, todos somosveinte años más viejos. Todos, también los aquí presentes. Por lo que serefiere a la evolución del continente, pienso que se expresa también eneste Sinodo panamericano. Todas las Américas juntas, el norte, el centro y el sur. Desde Alaska hasta Tierra de Fuego».

«No hay que pensar con las categorías tradicionales de contraposición --continuó explicando el obispo de Roma--, que separan al sur latino y alnorte; al norte demasiado rico y al sur demasiado pobre. Estas contraposiciones parecen superadas porque los obispos del norte y del sur,de toda América, han buscado una dimensión cristiana que es común. Este esel problema principal».El Papa también puso en evidencia las diferencias con el México queencontró hace veinte años, cuando emprendió su primer viaje internacional.«Recuerdo en el aeropuerto de México a los obispos vestidos de civil,porque no era posible caminar en México con sotana. Se decía que el Papa rompió las leyes, porque se presentó con su traje pastoral. Entonces, lasituación ha cambiado». El pontífice se refería a las leyes mexicanas que existían antes de los acuerdos Iglesia-Estado de 1992, en las que no se reconocía ningún derecho civil a los sacerdotes y obispos, a quienes se lessometía a multas en caso de que vistieran en la calle con sotana.

El sucesor de Pedro fue interrogado también sobre el conflicto de Chiapas. Juan Pablo II condenó enérgicamente el intento de querer sustituir la teología de la liberación por una teología indigenista, de inspiración marxista que obviamente no representa el punto de vista de la Iglesia católica para llegar a un acuerdo en el convulsionado Estado del sur laRepública Mexicana. «Ahora se piensa mucho en sustituir a la teología de la liberación por la teología indigenista --afirmó--. Sería más la visión del marxismo. Pero yo pienso que la solución está solamente en la vía de la solidaridad».


DURANTE EL VUELO, EL PAPA RECUERDA CUBA Y AÑORA VISITAR CHINA Y RUSIA

MÉXICO D.F., 23 (ACI).- En la conversación informal sostenida con los periodistas durante el vuelo, el Papa Juan Pablo II señaló que quisiera visitar Rusia y China, y recordó su viaje a Cuba de hace un año.

"Quisiera ir al país más grande del mundo, que antes era la Unión Soviética y ahora es la Rusia europea y asiática", dijo el Papa, para luego añadir que "el mundo es tan pequeño, el Papa tiene cada vez más años, pero hasta ahora no me he abandonado el deseo y la disponibilidad de ir a Rusia y China", comentó.

El Papa también recordó su viaje a Cuba en enero de 1998. "Un año después estoy más bien contento de ese viaje y puedo ver sus frutos, como por ejemplo la posibilidad para los católicos de celebrar la Navidad, lo que representa un gran paso adelante", señaló el Pontífice; y agregó que había sido invitado a realizar una breve escala en Cuba durante este viaje, pero explicó que "no se pueden multiplicar los esfuerzos".


"EL PAPA ESTÁ DE BUEN ÁNIMO PARA LA VISITA" DICE D'ALEMA

ROMA, 23 (ACI) - El Papa Juan Pablo II se encuentra "de muy buen ánimo y preparado para el desafío", dijo el Primer Ministro italiano Massimo D'Alema, luego de despedir al Santo Padre cuando partió rumbo a México en un vuelo especial de Alitalia que despegó del aeropuerto "Leonardo Da Vinci" de Fiumicino a las 8:24 de la mañana, hora local.

En el aeropuerto, Juan Pablo II fue recibido por D'Alema, con quien conversó cordialmente mientras caminaban juntos al sector reservado para el protocolo de Estado.

El Santo Padre estuvo acompañado por el Cardenal Vicario de Roma, Camillo Ruini, el Cardenal Camarlengo, Eduardo Martínez Somalo, el Nuncio Apostólico en Italia, Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, el embajador italiano ante la Santa Sede, Alberto Leoncini Bartoli, y todo el cuerpo de embajadores latinoamericanos acreditados en el Vaticano.

Junto al Pontífice viaja una delegación encabezada por el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Angelo Sodano, el Cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, Presidente del Pontificio Consejo Para la Familia y el Sustituto de la Secretaría de Estado, Mons. Giovanni Battista Re.

Tras la partida del Papa, D'Alema señaló que "lo que de veras impresiona es que el Papa estaba muy sereno, tranquilo y contento: es un hombre que mantiene un extraordinario ánimo juvenil". "Lo vi en muy buena forma, y le hemos deseado un buen viaje, porque se trata de una visita importante en un momento tan delicado: primero México, y luego el encuentro con Clinton", agregó el Premier italiano.

"Confiamos que este nuevo viaje del Papa llevará un verdadero aporte a la paz, y a una mejor comprensión entre los pueblos, en este momento tan delicado y difícil", concluyó D'Alema.


SOLIDARIDAD, NO DESVIACIONES TEOLÓGICAS PIDE EL PAPA

MÉXICO D.F., 23 (ACI).- Los periodistas que acompañaron al Papa Juan Pablo II también abordaron algunos aspectos de la realidad mexicana, especialmente la conflictiva situación en Chiapas, ante lo cual el Pontífice destacó la necesidad de impulsar la solidaridad y evitar desviaciones teológicas.

"Los indios son los primeros poseedores de la tierra y tienen sus derechos", señaló el Papa; y agregó que "por otra parte, existe un estado democrático y constitucional que debe buscar y hallar soluciones, y el camino certero es el del diálogo"; omitiendo toda mención a la guerrilla zapatista.

El Santo Padre expresó también su preocupación por nuevas versiones de la vertiente marxista de la teología de la liberación al señalar que "existen algunos lugares en los que a la teología de la liberación se está sustituyendo la teología indígena, que a veces se inspira en el marxismo"; y puntualizó que en este caso como en otros "la línea es siempre la misma, la solidaridad".


PERIODISTAS RECIBEN EL LIBRO DEL PAPA DE REGALO

MÉXICO D.F., 23 (ACI).- Los periodistas que abarrotan la sala de prensa ubicada en el Hotel María Isabel Sheraton, a cuatro kilómetros de la Basílica de Guadalupe, recibieron como regalo del Arzobispado de México, un libro del Papa Juan Pablo II.

Son más de 3,400 los periodistas llegados de toda América y otras partes del mundo para cubrir la visita papal. Cada uno de ellos ha recibido como presente de la Arquidiócesis anfitriona, un ejemplar del libro autobiográfico Don y Misterio del Papa Juan Pablo II con la intención de que "los señores periodistas se familiaricen más con la personalidad del Papa Peregrino".


"MEXICANOS POR DOS", JUAN PABLO II RECIBE LLAVES DE LA CIUDAD

MÉXICO D.F., 23 (ACI).- En una breve escala de aproximadamente 20 minutos entre el aeropuerto y la Nunciatura Apostólica donde firmaría la Exhortación Apostólica Post Sinodal "Ecclesia in America", el Papa Juan Pablo II recibió en el Museo de la Ciudad de México las llaves de la ciudad y el reconocimiento de huésped distinguido de esta capital.

"Estoy encontrando aquí con los mexicanos su doble significado porque sois ciudadanos de un país que se llama México y de una ciudad capital que se llama México", afirmó el Papa en un improvisado agradecimiento a las palabras del gobernador Cuauhtémoc Cárdenas, quien le confirió la distinción ante un nutrido auditorio compuesto por representantes del mundo de la cultura y la política nacional.

El Santo Padre impartió su bendición apostólica a los presentes para luego continuar su trayecto a bordo de un Papamóvil con destino a la sede de la Nunciatura, recibiendo en el camino el saludo de -según estimaciones locales- un millón de personas que se ubicaron en las principales avenidas para dar su propia bienvenida al Papa Peregrino.


"VENGO A POSTRARME ANTE LA TILMA DEL BEATO JUAN DIEGO"

MÉXICO D.F., 23 (ACI).- Al compás del popular "Cielito lindo" entonado por miles de personas que llegaron al Aeropuerto Internacional Benito Juárez para recibirlo, Juan Pablo II descendió del avión que lo condujo desde el Vaticano para iniciar su cuarta visita a México y su 86to. viaje pastoral fuera de Italia.

Un Papa anciano pero fuerte, emocionado y contento fue acogido con gritos de "el Papa, el Papa", porras y lemas lanzados por miles de niños, saludó al Presidente Ernesto Zedillo y a una emocionada Primera Dama; y junto a ellos se dirigió hasta el hangar presidencial para dar inicio a la ceremonia de bienvenida.

Luego de entonarse el himno nacional mexicano y el del Vaticano, el mandatario pronunció su discurso de bienvenida expresando su gratitud y la alegría del pueblo mexicano por poder recibir al Pontífice en una cuarta ocasión. "Nos sentimos muy contentos por su cuarta visita y sabemos que nunca olvidará la alegría, ilusión y gratitud con los que le recibimos hace veinte años", afirmó en alusión a la primera visita papal a México durante su primera gira pontificia.

"Lo espera un pueblo que lo quiere, respeta y admira por traer un mensaje de paz, ideal supremo de la humanidad", agregó el Presidente Zedillo.

Tras las palabras de bienvenida, el Santo Padre recordó que "como hace veinte años, llego hoy a México y es para mi causa de inmenso gozo encontrarme de nuevo en esta tierra bendita, donde Santa María de Guadalupe es venerada como Madre querida".

El Pontífice dijo venir, como en las dos visitas sucesivas, "cual apóstol de Jesucristo y sucesor de San Pedro a confirmar en la fe a mis hermanos, anunciando el Evangelio a todos los hombres y mujeres".

El Papa señaló que venía al "evento histórico" de la presentación de los frutos del Sínodo de América, que "deseamos responda en plenitud al plan salvífico de Dios y a la dignidad del ser humano en el marco de las sociedades justas, reconciliadas y abiertas en un proceso técnico que sea convergente con el necesario progreso moral".

"Saludo entrañablemente a mis hermanos en el Episcopado, en particular al Señor Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo primado de México", dijo el Pontífice, que saludó también a los demás obispos del Continente, así como al pueblo mexicano que "me ha acompañado en muchos de los caminos recorridos". "¡México Siempre Fiel y siempre presente!", agregó el Papa, acuñando así una nueva frase emblemática para la segunda nación con el mayor número de católicos del Continente.

Fe y Cultura

El Pontífice destacó "la fe católica sirvió de fundamento al mestizaje que transformó la antigua pluralidad étnica y antagónica en unidad fraternal y de destino"; y recordó que "los misioneros dejaron profundas huellas culturales y prodigiosas muestras de arte que son hoy motivo de legítimo orgullo para todos los mexicanos y rica expresión de su civilización".

"Vengo a ustedes, mexicanos de todas las clases y condiciones sociales, y a ustedes hermanos del Continente americano, para saludarles en nombre de Cristo", dijo el Papa, "junto con mis hermanos obispos de México y de toda América vengo a postrarme ante la tilma del Beato Juan Diego. Pediré a Santa María de Guadalupe, al final de un milenio fecundo y atormentado, que el próximo sea un milenio en el que en México, en América y en el mundo entero se abran vías seguras de fraternidad y de paz que en Jesucristo puedan encontrar bases seguras y espaciosos caminos de progreso", agregó.

"Que Santa María de Guadalupe ayude a México y América a caminar unidos por esas sendas seguras y llenas de luz", concluyó.


22 de enero de 1999

MEXICO SERÁ LA CAPITAL PASTORAL DE AMÉRICA
3.400 periodistas cubrirán la visita papal

MEXICO, D.F., 22 enero (ZENIT).- «Esperamos del Papa sólo lo que nos puede dar, que es la luz del Evangelio y, desde esa luz, hacer presente a Jesucristo para iluminar la realidad del Continente», afirmó el cardenal Norberto Rivera Carrera en la última rueda de prensa concedida antes de la visita de Juan Pablo II a México (22 al 26 de enero).

La expectativa que ha creado esta peregrinación papal ha superado las previsiones. Según la oficina de información de la Comisión de Preparación del viaje pontificio el evento será cubierto por 3.400 periodistas de loscinco continentes.

El arzobispo primado de México opinó que el Papa que viene ahora a México es distinto del que visitó el país hace veinte años: «Ha cambiado. Viene a nosotros, no en plenitud, sino disminuido físicamente y esto, para loscristianos, tiene un gran valor porque anuncia el Evangelio desde el dolory el sufrimiento».

Por su parte, el nuncio apostólico, monseñor Justo Mullor, destacó queMéxico será la capital pastoral de América, ya que el Santo Padre entregaráel documento «Eclessia in America» en el que recogerá los grandes desafíosde la Iglesia de América del próximo milenio, así como los macrofenómenosque experimentan sus sociedades. Aclaró que en este documento no habrá sorpresas: «La novedad es que es la síntesis autorizadísima del Papa para toda América, compuesta a partir de los distintos matices y realidades del Pueblo de América».

Monseñor Abelardo Alvarado Alcántara, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano reconoció que «Esperamos un reavivamiento de la fe, un nuevo impulso a la Nueva Evangelización y el proceso de unidad en América». El Cardenal Rivera Carrera precisó que en febrero próximo tendrá lugar una reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), en Cuba, para que representantes de las Iglesias locales del nuevo continente profundicen y ofrezcan orientaciones para aplicar la exhortación apostólica postsinodal que el obispo de Roma entregará en la Villa de Guadalupe.


ARTESANOS MEXICANOS ELABORARON SILLAS PARA EL PAPA

MEXICO, 14 (ACI).- "Los trabajadores han laborado muy animados, les emociona la idea de participar de alguna manera en un acontecimiento tan importante, incluso vinieron a trabajar el domingo". Estas fueron las palabras de Agustín Parra, quien encabeza el equipo de quince artesanos encargados de elaborar las sillas de cedro y caoba de estilo barroco que utilizará el Papa durante su viaje a México.
Parra explicó que desde el mes de octubre pasado se encuentran trabajando diariamente en el confección especial de las sillas, encargado que les fue confiado directamente por el Nuncio Apostólico en México, Mons. Justo Mullor y por el Cardenal Juan Sandoval Iñíguez.
Según manifestó Parra el diseño de los muebles es sencillo y cómodo, por lo que se contempló la curvatura del asiento y la altura de los descansa brazos. Sobre el significado de su trabajo el artesano señaló que "para mi representa un reconocimiento a nuestra labor, en el momento en que veamos que el Papa se siente en la silla, va a ser el mejor premio".
Además informó que las dos sillas llevarán en el respaldo el escudo del Vaticano. Una de ellas tiene acabado de oro bruñido y será posiblemente la que el Papa utilice para la misa multitudinaria en la Basílica de Guadalupe. La segunda silla, que será   utilizada por el Papa en los actos masivos en el Estadio Azteca y el Autódromo Hermanos Rodríguez, fue laqueado a mano y conserva el color original de madera barnizada.
Agustín Parra informó que los artesanos también elaboraron 12 sillones especiales para los cardenales que acompañarán al Santo Padre, así como otra serie de objetos que serán parte de los obsequios que recibirá el Papa a su llegada.


UN ELEVADOR ESPECIAL PARA EL PAPA

MÉXICO, 14 (ACI).- A pocos días de la visita papal, un elevador especial ha sido construido en la parte posterior del altar central de la Basílica de Guadalupe, de manera que el Papa Juan Pablo II pueda ascender hasta el camerino de la imagen y orar en privado y frente a ella por la Iglesia y el continente de América, informó el Rector de la Basílica de Guadalupe, Antonio Macedo Tenllado. 
Junto al elevador, un moderno mecanismo giratorio ha sido instalado en la parte posterior de la imagen de la Virgen de Guadalupe. El mecanismo giratorio durará el tiempo que disponga el Santo Padre, luego de la misa en la que entregará oficialmente el documento final del Sínodo de América.
Asimismo, el rector comentó que el Papa "ingresará al atrio de la Basílica a bordo del Papamóvil, y hará un recorrido por la Plaza de las Américas, donde se encontrarán cerca de 14000 feligreses".
Posteriormente y sin descender del vehículo, el Papa se trasladará al monumento escultórico del beato Juan Diego ubicado en la parte izquierda del atrio e inaugurará y dará su bendición a las Capillas de Pozos y del Via Crucis.
Ya a bordo del vehículo panorámico, el Santo Padre recorrerá el atrio nuevamente y descenderá del Papamóvil en la entrada principal del templo, donde se ha montado en la parte izquierda, una capilla con todo lo necesario para que se pueda vestir.
Para la celebración eucarística, los organizadores esperan un asistencia de cerca de 4500 clérigos e invitados especiales, entre ellos 39 personas que conforman el séquito del Papa.
Además, asistirán cerca de 324 obispos, 24 cardenales de todo el continente, 57 laicos que intervinieron en el Sínodo, 110 representantes religiosos de América, 60 sacerdotes, y un número determinado de funcionarios nacionales y extranjeros invitados por la Iglesia. 
Finalmente, dos pantallas gigantes serán colocadas en cada extremo del atrio, así como también gradas y sillas adicionales, de manera que los feligreses puedan presenciar la misa.

 

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