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CIUDAD DEL VATICANO, 2 MAY 2008 (VIS).-Benedicto XVI recibió esta
mañana a los prelados de la Conferencia Episcopal de Cuba, que
acaban de realizar su visita "ad limina":
El Santo Padre comenzó su discurso resaltando la "vitalidad de la
Iglesia en Cuba, así como su unidad y su entrega a Jesucristo" y
resaltó el "cambio
profundo" de la vida eclesial cubana "sobre todo desde la
celebración del Encuentro Nacional Eclesial Cubano, hace algo
más de veinte años, y muy especialmente con la histórica visita a
Cuba -1998- de mi venerado Predecesor, el Papa Juan Pablo II".
"En este momento de la historia, la Iglesia en Cuba está llamada a
ofrecer a toda la sociedad cubana la única esperanza verdadera:
Cristo nuestro Señor. (...) Todo ello exige que el fomento de la
vida espiritual tenga un puesto central en sus aspiraciones y
proyectos pastorales".
Tras agradecer a los sacerdotes "su fidelidad y su incansable
servicio a la Iglesia y a los fieles", el Santo Padre manifestó su
confianza en que "el incremento de las vocaciones, y la adopción al
mismo tiempo de justas medidas en este campo, permitan pronto a la
Iglesia cubana contar con un número suficiente de presbíteros, así
como de los templos y lugares de culto necesarios, para cumplir con
su misión estrictamente pastoral y espiritual".
"Es necesario -dijo- continuar promoviendo una pastoral vocacional
específica que no tenga miedo de animar a los jóvenes a seguir los
pasos de Cristo, el único que puede satisfacer sus ansias de amor y
de felicidad". Asimismo, exhortó a los prelados a asegurar a los
seminaristas "la mejor preparación espiritual, intelectual y humana
posible" para que puedan afrontar, "identificados con los
sentimientos del Corazón de Cristo, el compromiso del ministerio
sacerdotal".
Benedicto XVI resaltó la "labor ejemplar de tantos religiosos y
religiosas", a quienes animo a seguir "enriqueciendo al conjunto de
la vida eclesial con el tesoro de sus propios carismas y de su
entrega generosa" y dio las gracias "a los numerosos misioneros que
ofrecen el don de su consagración a toda la Iglesia en Cuba".
Comentando "uno de los objetivos prioritarios del Plan de Pastoral",
el de la promoción "de un laicado comprometido", invitó a los
obispos a "promover en sus Iglesias particulares un auténtico
proceso de educación en la fe en los diversos niveles, con la ayuda
de catequistas debidamente preparados". También pidió que
facilitaran a todos los fieles "el acceso a la lectura y meditación
orante de la Palabra de Dios, así como a la recepción frecuente del
sacramento de la Reconciliación y de la Eucaristía".
El Papa subrayó que con una "vida espiritual intensa y contando con
una sólida preparación religiosa", los laicos "podrán ofrecer un
testimonio convincente de su fe en todos los ámbitos de la sociedad,
para iluminarlos con la luz del Evangelio. A este respecto, hago
votos para que la Iglesia en Cuba, conforme a sus legítimas
aspiraciones, pueda tener un normal acceso a los Medios de
Comunicación Social".
Refiriéndose a la pastoral de los matrimonios y las familias, el
Santo Padre alentó a los prelados a "redoblar sus esfuerzos para que
todos, y especialmente los jóvenes, comprendan mejor y se sientan
cada vez más atraídos por la belleza de los auténticos valores del
matrimonio y de la familia. Asimismo, es necesario alentar y ofrecer
los medios pertinentes para que las familias puedan ejercer su
responsabilidad y su derecho fundamental a la educación religiosa y
moral de sus hijos".
"He podido comprobar con gozo -añadió- la generosidad con que la
Iglesia en su querida Nación se entrega al servicio de los más
pobres y desfavorecidos, recibiendo por ello el aprecio y el
reconocimiento de todo el pueblo cubano. Les exhorto de corazón a
seguir llevando a todas las personas necesitadas, a los enfermos, a
los ancianos o a los encarcelados, un signo visible del amor de Dios
hacia ellos".
Benedicto XVI concluyó expresando el deseo de que la próxima
beatificación del Siervo de Dios Padre José Olallo Valdés "les dé
nuevo impulso en su servicio a la Iglesia y al pueblo cubano, siendo
en todo momento fermento de reconciliación, de justicia y de paz".
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