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Carta de Pepe Alonso para el mes de Abril

Miami, abril del 2015

¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente, ha resucitado!

Este es mi saludo pascual para todos ustedes, mi familia en la fe, que tan fielmente han apoyado a mi esposa Viri y a mi en estos días en que nos encontramos luchando la batalla por su salud.

Por veinticinco años, entre otras formas, he servido al Señor por medio de "Nuestra Fe en Vivo", y en estos días el Señor me está poniendo a prueba en mis propias realidades. No es fácil, pero perseveraremos. Quisiera compartirles cómo es que Viri y yo, junto con mi familia, vamos caminando, en Fe, por estas tribulaciones,

Te ha sucedido alguna vez que te has preguntado: ¿Por qué me pasa esto a mí?, seguramente lo has hecho. Y es que en la vida hay una y mil cosas que pueden pasar y nos preguntamos: ¿Por qué a mí?

Lo que sucede en tiempos difíciles es que, solo vemos las cosas como las queremos ver, pero realmente Dios las ve muy diferente a nosotros.

Y es que Dios es así, el sabe porque estas pasando lo que estas pasando, el mundo no se acabara con eso, la vida no terminara con lo que nos esta sucediendo, es solo que Dios quiere moldearnos para nuestro bien, y si logramos entender eso serás de bendición, pero si toda la vida nos la pasas quejando, es muy difícil que Dios nos enseñe sus propósitos.

Hablo de no ver las cosas o quererlas interpretar con nuestros ojos humanos, hablo de ver mas allá, es decir ver las cosas desde la perspectiva divina y no desde la perspectiva humana.

Dice Dios:  "Pues sus proyectos no son los míos, y mis caminos no son los mismos de ustedes, dice Yahvé.  Así como el cielo está muy alto por encima de la tierra, así también mis caminos se elevan por encima de sus caminos y mis proyectos son muy superiores a los de ustedes." Isaias 55, 8 y 9

Los proyectos de Dios no coinciden con los del hombre; son infinitamente mejores, pero a menudo resultan incomprensibles para la mente humana. Dice el libro de los Proverbios: « Yahvé dirige los pasos del hombre; ¿quién sabe a dónde lo conduce su camino?» (Pr 20, 24). En el Nuevo Testamento, san Pablo enuncia este principio consolador: «En todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman» (Rm 8, 28).

¿Cuál debe ser nuestra actitud frente a esta providente acción divina? Desde luego, no debemos esperar pasivamente lo que nos manda sino colaborar con él, para que lleve a cumplimiento lo que ha comenzado a realizar en nosotros.

Santa Teresa de Jesús expresa admirablemente esta plena confianza en Dios Padre providente, incluso en medio de las adversidades: «Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa. Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta» (Poesías, 30).

Ahora bien, alabar a Dios es fácil cuando la vida es maravillosa. ¿Pero sabías que Él quiere que le demos gracias en todo, incluso en las circunstancias más difíciles?

Es fácil dar gracias cuando la vida está llena de bendiciones, pero, ¿qué sucede cuando vienen sufrimientos a la vida, cuando perdemos nuestro empleo, sufrimos la muerte de un ser querido, o recibimos un diagnóstico médico traumatizante y ominoso? ¿Cómo reaccionamos en esos momentos inciertos, incluso trágicos, de nuestra vida?

Si alguien supo de tragedias, padecimientos y privaciones, ése fue el apóstol Pablo. Pero, a pesar de sus sufrimientos, mantuvo a Dios en primer plano: “Estén siempre alegres, oren sin cesar y den gracias a Dios en toda ocasión; ésta es, por voluntad de Dios, su vocación de cristianos.” (1 Ts. 5:16-18). Santiago dice, además: “Hermanos, considérense afortunados cuando les toca soportar toda clase de pruebas. Esta puesta a prueba de la fe desarrolla la capacidad de soportar” (Stg. 1, 2 y 3).

Para la mayoría de nosotros, ésta es una tarea muy difícil, e incluso absurda. ¿Cómo podemos dar gracias a Dios en medio de las situaciones amargas y angustiosas que soportamos?

Recuerda: Dios tiene un plan perfecto para tu vida. Las pruebas temporales no deben jamás destruir nuestra confianza de que Él será suficiente.

Es importante que enfrentemos y sobrellevemos los retos que Dios pone delante de nosotros. Cuando buscamos una salida rápida, nos privamos de lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas. Además, privamos a los demás de un ejemplo de aliento y esperanza.

Cristo nos desvela el secreto de su éxito. Es sencillo, basta cumplir la voluntad de Dios Padre.

No hay que ser ingenuos y creer que ya todo es fácil. El camino de la voluntad de Dios, en algunos momentos, es duro. No todo es coser y cantar. Pero en nuestro peregrinar por la voluntad de Dios no vamos solos. Podrá haber situaciones oscuras, ásperas, pero Dios no nos faltará. El secreto es no desviarse del camino, ni a derecha ni a izquierda. Aparecerán atajos tentadores, guías espontáneos que intentarán llevarnos por otros senderos. Pero el camino ya está decidido.

Por ultimo, recordemos que la Biblia enseña claramente la existencia de un enemigo invisible dedicado a la destrucción de la humanidad, Satanás. El Diablo hace cinco años trató de acabar conmigo, pero el Señor me libró de la fosa, y ahora, el ataque es contra mi esposa Viri. La medicina está haciendo su trabajo, la Gracia de Dios está cobijándonos como una coraza, pero, aún así, tenemos que resistir los embates del maligno.

Los demonios pueden causar enfermedades y aflicciones, mas no todas las enfermedades vienen como resultado de estar endemoniados.

Cada enfermedad tiene vida: un germen o virus hace que crezca. Esa vida maligna o "espíritu de enfermedad" es lo que da vida o crecimiento a la enfermedad, así como su espíritu da vida al cuerpo.

Cuando el espíritu deja un cuerpo, éste muere,  "Porque así como un cuerpo sin espíritu está muerto..." (Santiago 2, 26). Así que, cuando un "espíritu de enfermedad" es lanzado fuera, la enfermedad muere y desaparece.

Mientras esa vida, el "espíritu de enfermedad", exista en el cuerpo, la enfermedad vivirá y continuará su obra destructora.

Por ejemplo, un cáncer como la leucemia es causado por células renegadas que se producen más rápido que las células amigables que pueden matarlas. Todos los doctores están de acuerdo en que si pudieran eliminar la vida del cáncer, los efectos del mismo desaparecerían del cuerpo.

No obstante, existen dos "fuentes de vida" batallando la una contra la otra: la vida maligna del cáncer y la vida divina proveniente de Dios que reside en su cuerpo.

Cualquier método médico usado para destruir la vida del cáncer, matará muchas de las células saludables en el cuerpo en el cual el cáncer vive.

Ahora, nuestra parte. Jesús dijo: "Estas señales acompañarán a los que crean: en mi Nombre echarán demonios...". Marcos 16, 17

En el Nombre de Jesucristo, nosotros los creyentes tenemos la autoridad para lanzar fuera el espíritu del cáncer.

Cuando esos espíritus son lanzados fuera en el Nombre de Jesús, los enfermos se recuperan.

Una vez que la vida del cáncer se ha combatido, éste muere, y sus efectos desaparecen.

Con todo esto, lo que quisiera pedirle, es que, en su oración por los Alonso también hagan batalla espiritual rechazando cualquier insidia de Satanás que quiera acabar con la  salud y la vida de Viri, mi esposa.

Nuevamente Viri mi esposa, yo y toda la familia Alonso queremos darles las gracias por el interés y las oraciones con que nos han cobijado en estos tiempos difíciles.

En Cristo resucitado y Maria.

Pepe Alonso