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Carta de Pepe Alonso para el mes de Abril

Miami, abril del 2014

Querida familia en el Señor:

Aunque estamos en plena Cuaresma, y con la Madre de las Fiestas, PASCUA a la vista, quisiera compartir con ustedes algunas ideas que me han estado rondando por la cabeza en estos días, y que parecería no tener nada que ver con este tiempo fuerte.

Estos días cuaresmales nos han preparado para vivir intensamente la Pasión, Muerte, y RESURRECCIÓN de Cristo. Pero, les pregunto: y después, ¿QUÉ?, ¿volveremos a la rutina, a las mismas angustias y preocupaciones? ¿a lo mismo de siempre? Trataré de explicarme.

Creemos que la Resurrección del Señor, Cristo salió de la tumba para ofrecemos vida eterna, pero esa vida nueva podríamos empezar a vivirla aquí,  en nuestro peregrinaje terrenal.

Una de las formulas que quisiera proponerles hoy es la de vivir UN DÍA A LA VEZ.

El hombre hoy en día tiende a vivir de una manera acelerada y desesperada por alcanzar ciertos logros o metas, con el único propósito de vivir bien en lo material, dando poca importancia a lo espiritual, ya que para muchos lo espiritual sirve de muy poco en el contexto del día a día.

Los afanes mundanos llevan por caminos de desesperación, angustias, depresiones, y en algunos casos pueden llegar a provocar la muerte.

Dice el salmo: “Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato.” Salmo 90,12. Aprendamos a calcular bien nuestro tiempo y a saber que para todo hay un tiempo. El tiempo es HOY, no ayer, que ya pasó, ni mañana, que no ha llegado.

Vivir la vida en un ambiente de paz, de esperanza, de fe, es en verdad aprender a vivir. La vida que Dios nos ha regalado es un DON (así con mayúsculas) que no podemos ni debemos desperdiciar; recuerda que en este planeta solamente estamos de paso, que viviremos solo una vez; entonces para que te complicas la vida afanándote en el mañana, o pensando en lo que habrás de hacer a futuro; mejor vive este día y deja que el mañana te traiga su propia forma o diseño ¿no lo cree?. ¡Inténtalo!

Mi hermano(a) debe entender que la vida no dura para siempre, como tampoco nadie le garantiza el tiempo que le queda, por lo tanto ¡¡VIVA ESTE MOMENTO!! Disfrute de toda la belleza que le rodea, vea todo con optimismo, sea positivo, aleje de usted el mal humor y sonría con todos y por todo. Aprenda esto: una cara sonriente, es el reflejo de una persona que desborda hacia el exterior toda la felicidad y el gozo que hay en su interior.

Cada día, usted puede determinar si va a vivir alegre o triste. No deje que decidan por usted.

El Salmo 118:24 dice: ¡Este es el día que ha hecho el Señor, gocemos y alegrémonos en él!.

Podemos vivir cada día con gozo y alegría. Definitivamente, no hay nada más triste que un cristiano triste con cara de funeral. Jesús nos ha prometido que: Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia. (Mateo 28, 20) Por lo tanto, tenemos razones suficientes para gozarnos y alegrarnos todos los días. ¡Jesús está con nosotros, día a día!

Cada día, usted puede determinar si va a vivir alegre o triste. La alegría no depende de las circunstancias que nos rodean, sino que es una fuente que Dios pone en cada uno de nosotros. No importa lo que usted esté viviendo, ni lo que le hayan dicho los doctores, usted puede gozarse el día de hoy, porque "este es el día que ha hecho el Señor".

Los doctores no tienen la última palabra. El único que tiene la última palabra es el Señor. No se preocupe usted por el día de mañana. Jesucristo dijo en Mateo 6, 34 “No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo". Cada día—dice Jesús—tiene bastante con sus propios problemas. Sin embargo, Jesús no dijo, "desentiéndanse del mañana", más bien lo que quiso decir fue: "Disfrute y goce el día de hoy". Él no está diciendo que se olviden del día de mañana, sino que no se preocupen por el mañana. Recuerde que las decisiones que usted tome hoy, afectarán el día de mañana. Por eso, gócese el día de hoy, y cuando llegue mañana, las cosas van a estar arregladas.

Muchos están tan preocupados por mañana que no se gozan el día de hoy. Quizás usted diga: "¿Y qué hago con mis problemas?". Cristo Jesús dijo: "En el mundo tendrás aflicciones (problemas)". Sin embargo, también dijo: “Pero, ánimo, yo he vencido al mundo” Juan 16, 33. Tenemos un Cristo que venció el mal, venció al diablo en la cruz del calvario, así que usted no tiene que preocuparse porque Cristo llevó nuestras cargas y preocupaciones.

Filipenses 4, 5 y 6 dice: "No se inquieten por nada; antes bien, en toda ocasión presenten sus peticiones a Dios y junten la acción de gracias a la súplica.". Por lo tanto, no se afane.

Hay mucha gente que se preocupa cuando no tiene de qué preocuparse. Se ponen nerviosos aun cuando no han tenido una crisis. Dijo Jesús en Mateo 6, 27: "¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir algo a su estatura?". Y quizás usted diga: "Pero entonces, ¿qué hacemos con los afanes, las necesidades y nuestras preocupaciones?". Llévelos a los pies de Jesús. La Biblia dice que Él puede con nuestras necesidades.

Primera de Pedro 5, 7 dice: "Depositen en él todas sus preocupaciones, pues él cuida de ustedes.". Él tiene cuidado de usted. Eche sus ansiedades sobre Jesús. Recuerde lo que dice Filipenses 4:6: "antes bien, en toda ocasión presenten sus peticiones a Dios y junten la acción de gracias a la súplica.".

Cuando usted tenga una preocupación, en lugar de ir y divulgarlo, ORE, lleve esa preocupación a los pies de Jesús. Yo le aseguro que si usted se toma el tiempo de llevarle su problema a los pies de Jesús, El tomará sus cargas, y le dará fuerzas, ánimo y nuevo gozo. Hay una decisión que usted debe tomar. No deje que el diablo, ni su jefe, ni su vecino decidan por usted. Diga como en el Salmo 118: ¡Este es el día que ha hecho el Señor, gocemos y alegrémonos en él!

Mi último consejo. Viva cada día como si fuera ¡SU ÚLTIMO DÍA!.

Vivir como si fuera el último día significa poner más énfasis en el amor, en la caridad, en el cariño. Vivir como si fuera el último día significa ir dejando tu vida desprendida de lo innecesario, de todo eso que sobra y que tanto nos inquieta y maniata el latir del corazón. Vivir como si fuera el último día significa no quejarse, no dejarse llevar por lo que se lleva, o besar mejor ese beso que besamos. Es estar más pendiente del alma y poner con una sonrisa la lavadora. Es ser puntuales con Dios y darle las gracias por todo lo concedido, sin apenas mérito por nuestra parte. Vivir como si fuera el último día es decir “me he equivocado” y seguir trabajando con perfección cristiana. Y es acrecentar la ternura del matrimonio y no dejar siempre para mañana el cariño que puede dar hoy. Y es hablar de Dios a los amigos, porque no nos podemos llevar el amor y se nos escapa el ofrecerles todas sus bondades.

Ay, vivir como si fuera el último día. La posibilidad de enmendarnos, de querer ser santos.

Bien, termino pidiéndoles que no se olviden de esta Misión EWTN que depende de la providencia divina para poder cumplir con nuestra meta, llevar el Esplendor de la Verdad hasta los últimos confines de la tierra. Usted es la “provisión de Dios” para nosotros. Con su apoyo espiritual y material podremos continuar. El Señor lo colmara con toda clase de bendiciones.

En Jesús y María.

Pepe Alonso