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HISTORIA
No existen verdaderas fuentes históricas
acerca del origen de San Giovanni Rotondo. Según la tradición,
sus fundadores fueron los Griegos seguidores de Diomedes. Los
primeros asentamientos habitados se remontan al neolítico y en la
edad del hierro el territorio fue frecuentado por grupos ilíricos,
que se convertirían en los futuros Daunios.
Entre el siglo IV y III a. C. la aldea fue
romanizada y al este del asentamiento se construyó un templo que
estuvo dedicado primero a Apolo, luego a Vesta y, finalmente, a
Jano, y que fue apodado "La Rotonda" por su forma
circular. Tras las excavaciones se hallaron tumbas pertenecientes
a aquella época. Posteriormente, los habitantes de la zona se
convirtieron al Cristianismo; el templo fue demolido y en su lugar
se construyó una iglesia dedicada a San Juan Bautista.
En época normando-suabia, el Emperador
Federico II fortificó el pueblo rodeándolo de murallas y torres
(nada menos que una quincena) convirtiéndolo en una inexpugnable
ciudadela.La ciudad pasó a parecerse a un castillo. Los
peregrinos procedentes del Tavoliere de la Pulla y que se
dirigían al Monte Sant'Angelo para venerar la cueva en la que
apareció el Arcángel San Miguel, recorrían la Via Sacra
Langobardorum.
Después de una pausa en los santuarios de
Santa Maria di Stignano y de San Matteo, en San Marco in Lamis, se
detenían casi siempre en San Giovanni Rotondo.
En San Giovanni Rotondo también dejó su huella San Francisco
de Asís, en 1222, de regreso de la Sacra Cueva de San Miguel. Se
construyó un convento franciscano en la que es actualmente la Via
Michele D'Apolito, esquina Via Pietro Giannone, pero sus restos
desaparecieron después de 1700.
(Fuente:
Sito ufficiale della Postulazione della Causa) |