Mi vida en el Rosario


 

Las Oraciones Del Rosario

Credo

Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su Único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y en la vida eterna. Amén.

Padrenuestro

Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre. Venga a nosotros tu Reino. Hágase tu Voluntad en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación. Y líbranos del mal. Amén.

Avemaría

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia; vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te Salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra; vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente!, ¡Oh piadosa!, ¡Oh dulce, siempre Virgen María!. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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LOS CINCO MISTERIOS GOZOSOS

Misterios Gozosos-Tomado de las Escrituras

Anunciación-Encarnación
"Salve, llena de Gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres." (Lucas 1:28)

La Visitación
"Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura en su vientre saltó de gozo y ella quedó llena del Espíritu Santo." (Lucas 1:41)

El Nacimiento
"Y dio luz a su Hijo Primogénito; y lo envolvió en pañales." (Lucas 2:7)

La Presentación del Niño Jesús
"De acuerdo con la Ley Mosaica llevaron a Jesús a Jerusalén para ser presentado al Señor en el Templo." (Lucas 2:22)

El Niño perdido y hallado en el Templo
"Después de tres días, ellos lo hallaron en el Templo. El estaba sentado en medio de los Doctores." (Lucas 2:45-46)


Primer Misterio Gozoso: La Anunciación-Encarnación

(Intención: Por la población y el derecho a la vida)

Cuando la oscuridad del pecado cubrió a la humanidad, tu amor y humildad, bondadosa Madre, volvió la faz del Padre hacia sus erráticos hijos. Aunque el mensaje del Ángel era para ti de difícil comprensión, aceptaste la voluntad de Dios con confianza y amor.

Tú no dudaste de su Poder ni de su Sabiduría. Sólo te preguntabas como este gran misterio habría de realizarse. Nosotros vivimos en un mundo que no acepta la sabiduría del Padre ni confía en su providencia, ni cree en su poder. Nosotros no podemos prever el futuro y en el momento actual, estamos ignorantes de su Presencia.

Confiada en la voluntad del Padre, hiciste posible lo milagroso. ¿Por qué no podemos confiar en Su Plan para con nuestras vidas como Tú lo hiciste?. A pesar de que tu Hijo, nacido para ser el Salvador, habría de sufrir indecible agonía, Tú nunca, ni aun momentáneamente, dudaste de tu cometido. La mujer de nuestros días, teme por sus hijos por nacer. En un acto de equivocado celo, ellas algunas veces privan al Padre de la oportunidad de manifestar su poder, derramando sobre nosotros sus bondades y así poblando el Reino con hijos de luz.

Comparte con nosotros tu Fe y Esperanza, para que, inclinados ante la infinita sabiduría de Dios, aceptemos los favores que Él quiera derramar sobre nosotros. Dejemos la creación a su Omnipotencia, el futuro a su Providencia, y la humanidad a su Sabiduría.

Segundo Misterio Gozoso: La Visitación
(Intención: Por los ancianos y la justicia social)

Bondadosa Madre, ¿qué amoroso impulso hizo que apresuraras la visita a tu prima Isabel? En momentos en que jubilosa debías descansar, conociendo que serías la Madre del Mesías, saliste del lugar de tu exaltación.

Sin duda, la avanzada edad de Isabel te preocupaba. Tu compadecido corazón se volvió hacia ella. Isabel, en su ancianidad, necesitaba ser confortada por tu juventud. La criatura en tu vientre, concebida por el Espíritu Santo, comenzó su obra redentora santificando a Juan.

Tu celo, por llevar a Jesús a los demás, sin importarte el costo, nos abochorna y nos hace sonrojar de vergüenza. Nos despreocupamos de los ancianos porque estamos muy ocupados. Permitimos que la laguna de incomprensión entre las generaciones se haga cada vez mayor por no poseer el amor, que salvaría la distancia. Permitimos la injusticia social, porque egoístamente no queremos ser guardianes de nuestros hermanos. Santa María, tráenos a Jesús, por los méritos de tu visita a Isabel. Concédenos las gracias necesarias para alabar al Señor, por medio de: nuestra humildad para con nuestros semejantes, nuestra a preocupación por los ancianos, nuestro celo por la justicia social y nuestro valor cuando el deber nos llame al sacrificio.

Tercer misterio Gozoso: El Nacimiento
(Intención: Por la maternidad, la pobreza y los diferentes grupos étnicos y sociales)

Nos maravillamos de la sabiduría de Dios, al mirar cómo el prometido Mesías nace de la mujer prometida en una fría cueva. Privado de bienes materiales, el Esplendor de los Cielos entra en este mundo, creado por Él, en pobreza.

Jesús y María, quieren que nosotros sepamos que su amor por nosotros está exento de egoísmo y es puro. La Madre de Dios, dice a todas las madres, "dejad que la dignidad de tu maternidad esté por encima de todo lo creado y que la riqueza de tu amor, cubra tu pobreza."

¿Podemos nosotros imaginarnos el éxtasis de María al contemplar en la mirada de su infante los ojos de Dios?. ¿Pueden jamás nuestros corazones sentir su agonía al ver como sus brazos extendidos formaban una Cruz?. ¿Podemos por un momento concebir mayor amor y dolor?.

Dulce Madre, queremos junto con los pastores, expresar a Jesús todo nuestro amor y gratitud. Queremos llegar al corazón de los hombres de todas las naciones como lo hizo el Niño Dios con los Reyes Magos de Oriente. Queremos poner a un lado nuestros prejuicios e intransigencia y ofrecer a la humanidad el regalo de nuestro amor.

Concédenos la gracia de ver a Jesús entre los humildes y de poder ofrecerlo a aquellos que se hallan abandonados. Santifícanos, para así poder darle gloria al Padre, y a Jesús el gozo de convertir en Santos a los pecadores.

Cuarto Misterio Gozoso: La Presentación del Niño Jesús
(Intención: Por los enfermos mentales)

Bondadosa Madre, ¿brotó de tus labios otra alabanza cuando ascendías la escalinata del Templo, para presentar a Jesús a su Padre?. ¡Cuál no sería tu gozo al entregarlo a Simeón!. ¿Esperabas que este hombre de Dios profetizara las grandes cosas que el Niño realizaría?. ¿En el recinto del Templo, esperabas su exclamación, "El Señor ha venido." Si tu esperabas oír grandes cosas, ¿se destrozó tu corazón al realizar que este Niño sería una señal de contradicción, destinado a motivar la exaltación y caída de muchos?.

Tú no desmayaste ante esta experiencia agridulce. El plan de Dios no sería de tu agrado, más tú lo aceptaste con todo el amor de tu puro corazón.

Obtén para todos los padres, cuyos hijos excepcionales han sido especialmente designados, como Jesús, para realizar una oculta misión para la mayor Gloria de Dios, el mismo valor que tú demostraste en el Templo.

El fruto de tu vientre, estaba destinado a ser grande, pero, ¡qué pocos reconocieron aquella grandeza!. Dale a los padres de estos niños excepcionales un profundo conocimiento del poder de los sufrimientos. Que este sufrimiento suba a los cielos como dulce y oloroso incienso, por la salvación de las almas. Que la belleza de sus almas, oculta a los ojos de los hombres en esta vida, resplandezca como brillante estrella en la noche.

Quinto Misterio Gozosos: El Niño perdido y hallado en el Templo
(Intención: Por la vida en familia y por la juventud)

Bondadosa Madre, no podemos concebir la agonía de tu puro corazón al buscar por tres días al niño sin poder hallarlo. La inenarrable tortura de un posible descuido, debe haber taladrado tu alma en lo profundo.

Aún en la alegría de encontrarlo, hubo una mezcla de sorpresa por no comprender lo sucedido. Hoy, Madre querida, a muchas familias las destroza la pena de aquellos que no siguen el buen camino. Tu hijo fue hallado en el Templo del Señor, pero nuestros seres queridos, a veces se pierden por sendas de vicio y maldad.

Aunque el encuentro no sea igual, la agonía de la búsqueda es la misma.

Obtén para nuestras familias, una mayor unión con la Santísima Trinidad. Haz al padre, cabeza; a la madre corazón y que los hijos sean miembros de ambos. Cuando la división de criterios, sentimientos e ideales comience a destrozar una familia, haz que el suave bálsamo del amor los reúna en el Templo de la Voluntad de Dios y escuchen su voz hablando de armonía en lo profundo de sus almas.

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LOS CINCO MISTERIOS DOLOROSOS

Misterios Dolorosos-Tomado de las Escrituras

La Oración del Huerto
"Jesús fue con ellos a Getsemaní y comenzó a sentir pavor y a angustiarse. " (Mateo 26:36-37)

La Flagelación del Señor
"Entonces Pilato ordenó que Jesús fuera azotado." (Juan 19:1)

La Coronación de Espinas
"Y tejieron una corona de espinas que pusieron sobre su cabeza y una caña en su mano derecha." (Mateo 27:29)

Jesús con la Cruz a Cuestas
"Y cargando Su Cruz, se dirigió al lugar llamado Calvario." (Juan 19:17)

La Crucifixión
"Y cuando llegaron al lugar llamado Calvario, ellos lo crucificaron." (Lucas 23:33)
 

Primer Misterio Doloroso: La Oración en el Huerto
(Intención: Por el buen deseo de cumplir con la Voluntad de Dios y aceptar la cruz.)

Jesús mío, Tú dijiste a tus apóstoles muchas veces, que esperabas con ansias la hora final de la redención, y sin embargo cuando presentiste lo que sufrirías, te estremeciste con temor y angustia en el alma.

Tú pediste al Padre que alejase de ti esa prueba, y como respuesta recibiste una negativa. Al contemplar el futuro ante mí, querido Jesús, tiemblo con temor y estremecimiento. He implorado al Padre algunas veces que me conceda un favor o me libre de una cruz y Su contestación a sido "no". ¿Por qué dudo de su sabiduría respecto a mí, cuando El rehusó la petición de su propio Hijo, por el bien de la humanidad en peligro?. Ayúdame a hacer la voluntad del Padre con tu misma generosidad y a aceptar una negativa con tu mismo amor.

Es la angustia y la incertidumbre, lo que me destroza el alma y a veces me pregunto si Él me quiere.

Tu ejemplar resignación y amor, me hacen comprender que el Padre tiene mi vida en sus manos y que nada puede sucederme que no sea por mi bien.

Dame la confianza necesaria pare pedir lo que convenga, la humildad para esperar por su voluntad y la fe para aceptar una negativa. Haz que mis sufrimientos me rediman, que mi voluntad sea la de Dios y que mi vida sea un sacrificio de amor.

Segundo Misterio Doloroso: La Flagelación del Señor
(Intención: Para sobreponernos a las debilidades que nos despojan de la Gracia y nos sumen en la falsedad)

A veces olvido, querido Jesús, el dolor de este sufrimiento y que este incidente, no fue solo doloroso, sino humillante. Cada azote del látigo hizo que te contrajeras de dolor, y la mirada de los allí presentes, hizo que te sintieras "como un gusano y no como un hombre."

¿Pensabas entonces en los que hoy andamos por senda de inmoralidad, alcohol, droga y perfidia? ¿Vieron tus divinos ojos la inmodestia, perversión y fornicación a través de los siglos?.

¿Fue el pensar en lo fácilmente que los hombres se despojan de la Gracia por los placeres terrenales, lo que te dio el valor para recibir otro azote del flagelo, otra herida y otro escarnio más?.

¿Corrieron lágrimas de amor redentor por tus mejillas al contemplar a tantos que, despreocupados, se precipitan en la perdición?.

Seguramente Jesús mío, que esta flagelación no fue redención por los pecados de la carne solamente. ¿Fueron las heridas que comenzaron a sangrar, sufridas por aquellos que rasgando los ropajes del amor se cubrieron de harapos de discordia y desobediencia?.

Tercer Misterio Doloroso: La Coronación de Espinas
(Intención: Para vencer el orgullo, la vejación y el resentimiento y por el incremento de nuestra fe)

Jesús Mío, a veces pienso que mi porción de la Cruz es más de lo que puedo soportar. Me parece ser el recipiente de sobrados sufrimientos. Mis pensamientos están carentes de razonamiento y se ha enfriado mi corazón. Si yo recordara que Tú fuiste coronado de espinas después de ser flagelado, yo permanecería silencioso ante la presencia de la Divina Sabiduría.

Mi orgullo, terquedad y falta de fe, clavan cada espina que ciñe Tu Sagrada Cabeza. Mi deseo de obtener las glorias de este mundo, excluyendo los valores espirituales, hacen más ceñida Tu corona de espinas.

Mi falta de confianza en tu misericordia y la tibieza de mi amor por ti, transformaron este instrumento de tortura en una corona de indecible dolor.

¿Fueron las espinas que punzaron tu frente causadas al contemplar como yo permitía que tu palabra fuera sofocada sin alcanzar mi entendimiento? ¿Fueron los resentimientos que albergué en mi memoria la lanza que hirió Tu Cabeza?. Y cuando las escupidas rodaban por tus mejillas, ¿te hizo llorar mi arrogancia?. Oh Jesús, no permitas que olvide jamás tu amor por mí y la reparación que por mi bien ofreciste al Padre. Permite que por la humildad de mi corazón, la pureza de mis pensamientos y la bondad de mi alma, alabado sea el Señor.

Cuarto Misterio Doloroso: Jesús con la Cruz a Cuestas
(Intención: Para obtener valor en las enfermedades y sufrimientos.)

Querido Jesús, me amaste tanto, que sobre tus sangrantes hombros cargaste el madero de tu Cruz. Mi falta de amor hacia ti, encuentra los dolores físicos difíciles de sobrellevar, las penas opresivas y las tragedias crueles.

Tú me has pedido que acepte todo lo que el Padre permita en mi vida, y te siga en Tus huellas, pero a veces pienso que la Cruz fue destinada para Ti, y no para mí.

Pensé que Redención significaba estar libre de penas, pero comprendo al ver la viga sobre tu espalda, que tu Cruz redentora hizo valioso mi dolor. Tus huellas sobre áspera tierra, allanaron el sendero a mis pies. Tu Cruz cortó un escaño en la tierra para que descanse sobre él mi cruz. Tu Presencia, purificando el aire de desesperanzas, me enseñó el camino. Tu resignación alejó las maldiciones y nos colmó de bendiciones.

Ayúdame Dios mío, a cargar mi cruz con alegría, respetando siempre la voluntad del Padre. Concédeme que yo no vacile al decidir si la cruz es tuya o de mis semejantes. Que yo las acepte todas como tuyas ya que algunas cruces me enmiendan, algunas me liberan, otras me libran del pecado, otras son redentoras, y otras me llevan al arrepentimiento.

Que nuestra cruz sea una, dulce Jesús, para que juntos podamos glorificar al Padre, y salvar las almas.

Quinto Misterio Doloroso: La Crucifixión
(Intención: Para perdonar y amar abnegadamente)

Cuando yo era un pecador, diste tu vida por mí. Me amabas Jesús querido, antes de que yo viera la luz del día o sintiera la suave brisa en mis mejillas.

Has sufrido y muerto por mí, me has guardado y protegido, me has inspirado y consolado. Tu amor es abnegado,  y aunque me regocija ser el recipiente de tal amor, no sé corresponder desinteresadamente a él.

Perdonaste a tus enemigos y viste cómo tus amigos te abandonaron. No es extraño querido Jesús , que yo encuentre difícil el perdón e imposible la piedad. ¿De qué carece mi vida que se me hace tan difícil perdonar a mis semejantes?. ¿Es el hecho de no saber perdonarme a mí mismo la causa de mi falta de piedad para con los demás?

Ayúdame Jesús, a ver tu amorosa contemplación cuando mirabas con abandono hacia tu Padre, con misericordia al ladrón, y a tu madre con amor.

Concédeme que pueda perdonar a mis enemigos y abandonarme a la voluntad del Padre. Déjame encomendar a su cuidado mi vida y mi eternidad. Que el celo por la salvación de las almas haga mi alma sentirse sedienta de sacrificios y que la promesa del Paraíso alumbre mi senda.

Dame la Gracia de perseverar hasta el final, y cuando yo haya logrado mi buena batalla y termine el viaje, permite que sean los ángeles los que canten el último verso de mi vida: "Todo ha terminado."

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LOS CINCO MISTERIOS GLORIOSOS

Misterios Gloriosos-Tomado de las Escrituras

La Resurrección
"Él no está aquí, ha resucitado. Mirad el lugar donde ellos lo colocaron." (Lucas 24:6)

La Ascensión
"Él fue elevado al Cielo y está sentado a la diestra de Dios Padre." (Marcos 16:19)

La Venida del Espíritu Santo
"Y de repente se oyó un sonido que venía del Cielo....y aparecieron lenguas de fuego sobre sus cabezas....y ellos se llenaron del Espíritu Santo." (Actos 2:2,3,4,11)

La Asunción
"Escucha hija y mira; vuelve tu oído, porque el rey puede desear tu belleza. Toda gloriosa está la hija del rey a su llegada, su atavío está tejido con hilo de oro. " (Sal. 44:11,12,14)

La Coronación
"Y una gran señal apareció en los cielos: una mujer vestida del sol con la luna a sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas." (Ap. 12:1)
 

Primer Misterio Glorioso: La Resurrección del Señor Jesús
(Intención: Para recordar las alegrías venideras y para perseverar hasta el fin)

El gozo de tu Resurrección llena mi alma de exaltación y realización al saber que mi cuerpo resucitará también algún día. Así como tus cinco llagas, mis sufrimientos resplandecerán a la vista de todos. La Sabiduría del Padre, será por siempre glorificada cuando todos los hombres vean como, por su plan y voluntad para con mi vida, Él trazó la gloria que será mía por toda la eternidad.

Todas las pruebas, sufrimientos, angustias y desilusiones, serán como nada, comparados con la gloria que tus sufrimientos merecieron para mí. Todo parecerá como un sueño y la visión de tu faz llenará mi alma de gozo exquisito.

Mi alma, unida de nuevo a mi cuerpo, será como la vuestra, perfecta. Jamás ninguna maligna inclinación volverá a turbarla, ninguna debilidad dañará su belleza, ninguna separación la entristecerá, ninguna enfermedad o lágrima quebrantará mi paz, ningún remordimiento nublará mi mente.

Mi memoria, dulce Jesús, estará como la tuya llena de cosas buenas, mi inteligencia comprenderá los mayores misterios y mi voluntad siempre unida a la tuya, no experimentará jamás el pesar de la rebelión.

Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión
(Intención: Para elevarnos por encima de las cosas de este mundo)

Querido Jesús, el día que ascendiste al Padre es un día triste para mí. Para mi alma es como si después de experimentar tu Presencia, ésta fuera sumida en un estado de aridez. Como los Apóstoles, quiero permanecer inmóvil mirando a lo alto en la esperanza de poder experimentar de nuevo la alegría de tu Presencia.

Cuando esto suceda, Señor mío, recuérdame la advertencia del Ángel: "¿Por qué permanecieron ociosos aquí mirando hacia el Cielo?"

Esta aridez del alma, es algo para luchar en pro y no en contra. Ayúdame a comprender que cuando yo siento tu Presencia, Tú me confortas, pero que cuando no la siento y continúo mi vida de amor y virtud, yo estoy confortándote.

Enséñame a preferir consolarte antes de ser consolado y dame la luz para practicar mi fe cuando esté en tinieblas.

Quiero estar por encima de las demandas de mis emociones y tener el valor de vivir en la verdad y en el espíritu. Concédeme la fe que siempre vela por la realidad invisible, la esperanza que confía en tus promesas y el amor que se ignora a sí mismo.

Tercer Misterio Glorioso: La Venida del Espíritu Santo
(Intención: Para que aumente en nosotros el amor y la Gracia Divina)

María y sus discípulos se hallaban juntos, encerrados en un mismo lugar, rezando expectantes y el espíritu del Señor bajó en forma de fuego sobre sus cabezas.

En ese momento, los tímidos se hicieron fuertes, los temerosos se sintieron valientes, los ignorantes ilustrados y los humildes se hicieron poderosos.

Los que carecían de valor para defender a su Señor, corrieron fuera proclamando su nombre por las calles. Los más imperfectos limitados y débiles, curaron enfermos, ahuyentaron demonios y resucitaron muertos.

Estos fueron los hombres que, viajando sin dinero, hicieron ricos a todos los hombres. No tenían donde descansar sus cabezas, pero siempre vivieron en la casa de su Padre. Eran ignorantes, pero hablaron muchas lenguas.

Ellos hablaron de enemigos que perdonaban y llevaron a los hombres al arrepentimiento. Trabajaron sin recompensa, pero acumularon tesoros en el Reino de Dios.

Espíritu Santo, dame un aumento de tus dones y la Gracia que asegura tu Presencia en mi alma. Hazme saber que moras en mí. Dame una certeza de lo mucho que el Padre me ama y transforma mi alma en una perfecta imagen de Jesús.

Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción
(Intención: Para tener una profunda certeza de la gloria venidera)

María, mi Reina y Madre, me regocija que tu puro cuerpo, Arca de Alianza antes de su nacimiento y Templo del Señor en su Resurrección, se elevara de la muerte con anticipación a la Resurrección General. Es un consuelo saber que estás en el Cielo como Madre mía con todo el amor y consideración que tu dignidad demanda. Tú conoces los peligros de esta vida, las tentaciones del Enemigo y las flaquezas de la carne. Ayúdame a sobrellevar estos peligros hasta que Jesús me llame hacia Él.

Enséñame bondadosa Madre, a mantener puro mi cuerpo, inmaculado mi pensamiento y sin pasiones mi corazón, y haz que tu Asunción a los Cielos me dé confianza y valor para ser un cristiano en palabra y obra.

Llena mi mente con el conocimiento de la vida de tu Hijo, la compasión por su sufrimiento y el celo por Su Reino.

Haz que mi vida sea un modelo de su vida y que mi fe y esperanza sean tan profundas como las tuyas. Quiero pararme al pie de mi cruz con el mismo valor con que tú lo hiciste al pie de su Cruz.

Quiero que mi amor y celo soporten cualquier pesar y sepan realizar cualquier sacrificio. Intercede ante tu Hijo a mi favor y enséñame a ser como Él. Haz que me eleve de lo terreno para que mi pensamiento pueda estar contigo en el Cielo.

Quinto Misterio Glorioso: La Coronación
(Intención: Para poder estar algún día unido a Dios en su Reino)

Madre querida, la justicia de Dios no estaba satisfecha con reunirte en cuerpo y alma para que pudieras imitar a Jesús en su Reino. Tu divino Hijo, Dios y Señor, te coronó como Reina de Cielo y Tierra.

En la tierra eras la desconocida Madre de Jesús. Tu humildad asombró a los ángeles y confundió a los demonios. Es verdaderamente justo, que ahora tu grandeza sea manifestada a todos los hijos de Dios.

Tu solo deseo es el de conducirnos a Jesús y tu única oración es por nuestra salvación. Te agradezco tu solicitud y me entristece mi negligencia.

Tu coronación me garantiza que algún día yo seré gloriosamente coronado. Dios enjugará todas mis lágrimas y me será otorgada la luz de la Gloria. Tu corazón fue lacerado con Siete Dolores durante su terrenal peregrinaje.

Ahora, doce estrellas circundan tu cabeza y la luna está bajo tus pies (Rev. 12:1). Tú eres Reina del Universo — los ángeles te sirven — las constelaciones enmarcan tu belleza. Obtén para mí, Madre querida, la gracia necesaria para un día entrar en Su Reino y recibir la corona de Santidad.

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Manera de distribuir las quince Decenas del Rosario.

Misterios Gozosos
Todos los lunes y sábados. Los domingos, desde Adviento hasta la Cuaresma.

Misterios Dolorosos
Todos los martes y viernes.

Misterios Luminosos
Todos los jueves.

Misterios Gloriosos
Todos los miércoles y domingos.

Indulgencias
Indulgencia Plenaria será otorgada si se reza en la Iglesia, en familia o en Comunidad Religiosa.

Indulgencia Parcial será otorgada en otras circunstancias.

(Tomado del Manual de las Indulgencias.)

 

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Cortesía de:
Eternal Word Television Network
5817 Old Leeds Road
Irondale, AL 35210
EWTN Español



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