21-Marzo-2000 -- Servicio informativo del Vaticano

PRIMERA COMUNION DE 2.000 NIÑOS EN LA MISA DEL PAPA

CIUDAD DEL VATICANO, 21 MAR 2000 (VIS).-Esta mañana a las 9,00 hora local, Juan Pablo II celebró en el estadio de la Ciudad de la Juventud de Al-Hussein de Amman la primera misa de su peregrinación jubilar a Tierra Santa. Entre los presentes se encontraban el patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, el exarca greco-melkita Georges El-Murr, miembros de la Asamblea de los Ordinarios Católicos de Tierra Santa y representantes de otras Iglesias y comunidades eclesiales.

La misa de hoy fue en honor de San Juan Bautista, profeta y precursor de Cristo y santo patrono de Jordania. Al principio de la ceremonia, se bendijo y se esparció sobre los asistentes -entre ellos 2.000 niños que recibieron la Primera Comunión- agua del río Jordán. La proclamación del Evangelio se efectuó siguiendo el rito greco-melkita. El patriarca Sabbah pronunció la profesión de fe. Al final de la ceremonia eucarística el Papa bendijo tres piedras angulares que serán utilizadas en la construcción de una iglesia maronita, de una iglesia siro-católica y del centro "Regina Pacis".

"El Sucesor de Pedro -dijo el Santo Padre en su homilía en inglés- es un peregrino en esta tierra bendecida por la presencia de Moisés y Elías, donde el mismo Jesús enseñó e hizo milagros, donde la Iglesia primitiva dio testimonio con las vidas de muchos santos y mártires. En este año del Gran Jubileo la Iglesia entera y especialmente hoy la comunidad cristiana del Jordán, se encuentran unidas espiritualmente en una peregrinación a los orígenes de nuestra fe, una peregrinación de conversión y arrepentimiento, de reconciliación y de paz".

El Papa habló de la historia de Abrahán, Sara e Isaac, de la "Alianza de amor entre Dios y el hombre" que tuvo lugar en el Monte Sinaí cuando Moisés recibió los Diez Mandamientos, de la "divina pedagogía del amor" y de "los profetas, entre ellos San Juan Bautista, que pagaron con su sangre el haber denunciado las faltas contra la Alianza."

Se refirió también a la "promesa divina -'Contigo estoy yo para salvarte'"-, explicando que "Jesús es la realización de la promesa ... (y) el cumplimiento de la Ley (...). Nos revela la verdadera naturaleza de la Tierra Prometida donde "no habrá ya muerte".

Juan Pablo II recordó a continuación que "durante los últimos cinco años la Iglesia de esta región ha celebrado el Sínodo Pastoral de las Iglesias en Tierra Santa". Y, afirmando que recibía "con alegría sus frutos", subrayó que "el Sínodo ha hecho entender con claridad que vuestro futuro reside en la unidad y en la solidaridad".

Dirigiéndose a los obispos y a los sacerdotes les invitó a ser "buenos pastores, según el Corazón de Cristo", a llevar sus rebaños al Reino de Cristo y a "reforzar la vida pastoral de las comunidades". A los religiosos y religiosas les recordó la "gratitud inmensa de la iglesia por el testimonio que dais de la supremacía de Dios en todas las cosas".

Exhortó a los laicos a "no tener miedo de ocupar el lugar y las responsabilidades que os competen en la Iglesia". E invitó a las madres que hoy celebran el Día de la Madre en Jordania a ser "constructoras de una nueva civilización del amor. (Amad a vuestras familias! Enseñadles los caminos de la armonía y de la paz".

El Papa pidió a los jóvenes que construyeran su futuro "con los sólidos cimientos del amor de Dios" y que contribuyeran a "transformar el mundo a vuestro alrededor". "Y a los niños que hacen la Primera Comunión -prosiguió- les digo: Jesús es vuestro mejor amigo; sabe lo que hay en vuestros corazones. Permaneced unidos a El y en vuestras oraciones acordaos de la Iglesia y del Papa".

Acabada la misa, Juan Pablo II se trasladó al vicariato latino de Amman donde almorzó con los patriarcas y obispos y con los miembros del séquito papal. A primera hora de la tarde regresó a la nunciatura apostólica.