24-Marzo-2000 -- Servicio informativo del Vaticano

HALL OF REMEMBRANCE: "QUE EL MAL NO PREVALEZCA NUNCA MAS"

CIUDAD DEL VATICANO, 23 MAR 2000 (VIS).-A las 12,30 de hoy Juan Pablo II llegó al Monumento a la Memoria del Holocausto de Yad Vashem, un vasto complejo arquitectónico situado en el Monte de la Memoria o Har Hazikaron, donde fue recibido en el Aula de la Memoria por el primer ministro de Israel, Ehud Barak, el director del monumento y dos rabinos jefes de Israel.

Yad Vashem, el monumento a la Memoria de los Mártires y Héroes del Holocausto, fue creado en 1953 para commemorar a los seis millones de judíos que murieron en el Holocausto, víctimas del nazismo. Esta institución estatal está formada por dos museos, salas de exposiciones, monumentos al aire libre y centros de información y documentación. El archivo comprende 55 millones de páginas de documentos, casi 100.000 fotografías y miles de testimonios en vídeo y películas. La biblioteca cuenta con más de 80.000 volúmenes y miles de publicaciones. La "Sala de los Nombres" contiene las "Páginas de Testimonio" enviadas por los familiares de las víctimas: el registro comprende más de tres millones de nombres de víctimas del Holocausto.

El Aula de la Memoria, donde el Papa fue recibido esta mañana, es la sala donde tienen lugar las ceremonias para los visitantes oficiales. Es una estructura con forma de tienda en cuyo suelo se hallan los nombres de seis campos de exterminio y diversos nombres de campos de concentración. Hay también un monumento con una llama perenne enfrente del cual se encuentra una cripta que contiene las cenizas de algunas víctimas.

Otros lugares del complejo son el Monumento de los Niños, un tributo al aproximadamente millón y medio de niños que murieron en el Holocausto. El Valle de las Comunidades, un monumento excavado en la roca que conmemora las más de 5.000 comunidades judías que fueron destruidas, y la Avenida y el Jardín de los Justos entre las Naciones, que honra a los no judíos que salvaron a los judíos durante el Holocausto.

La Jornada del Recuerdo de los Mártires y los Héroes, establecida por el parlamento de Israel en 1953, se celebra el 27 de Nissan, que cae normalmente a finales de abril o principios de mayo.

"En este lugar de la memoria -dijo el Santo Padre a los presentes- la mente, el corazón y el alma sienten una gran necesidad de silencio. Silencio en el que recordar. Silencio en el que intentar dar sentido a los recuerdos que regresan con impetuosidad. Silencio porque no existen palabras lo bastante fuertes para deplorar la terrible tragedia de la Shoah. Yo mismo tengo recuerdos personales de todo lo que pasó cuando los nazis ocuparon Polonia durante la guerra. Recuerdo a mis amigos y vecinos judíos, algunos de los cuales han muerto, mientras otros han sobrevivido".

"He venido a Yad Vashem para rendir homenaje a los millones de judíos que, privados de todo, en particular de su dignidad humana, fueron asesinados en el Holocausto".

"Queremos recordar -subrayó-. Queremos recordar pero por un motivo, esto es para asegurar que nunca jamás prevalecerá el mal, como sucedió para los millones de víctimas inocentes del nazismo. )Cómo pudo el hombre despreciar tanto al hombre? Porque había llegado al extremo de despreciar a Dios. Sólo una ideología sin Dios podía programar y llevar a cabo el exterminio de un pueblo entero".

"El honor que se rinde a los 'gentiles justos' del Estado de Israel en Yad Vashem -agregó el Papa- por haber actuado con heroísmo para salvar a los judíos, a veces incluso llegando a dar la propia vida, es una demostración de que ni siquiera en la hora más oscura se apagan todas las luces".

"Judíos y cristianos comparten un patrimonio espiritual inmenso que procede de la revelación de Dios mismo -recordó el Santo Padre-. Nuestras enseñanzas religiosas y nuestras experiencias espirituales nos exigen que derrotemos el mal con el bien. Recordamos pero sin deseo alguno de venganza ni como incentivo del odio. Para nosotros recordar significa rezar por la paz y por la justicia".

"Como obispo de Roma y Sucesor del apóstol Pedro, aseguro al pueblo judío que la Iglesia católica, motivada por la ley evangélica de la verdad y del amor y no por consideraciones políticas se siente profundamente entristecida por el odio, los actos de persecución y las manifestaciones de antisemitismo contra los judíos por parte de los cristianos en todo tiempo y lugar. La Iglesia rechaza cualquier forma de racismo que considera una negación de la imagen del Creador intrínseca a cada ser humano".

"Ruego fervientemente -concluyó el Papa- para que nuestro dolor por la tragedia sufrida por el pueblo judío en el siglo XX lleve a una relación nueva entre cristianos y judíos. Construyamos un futuro nuevo en el que no haya más sentimientos anti-judíos entre los cristianos ni anti-cristianos entre los judíos, sino por el contrario, el respeto recíproco que se pide a aquellos que adoran al único Creador y Señor y miran a Abrahán como el padre común en la fe".