24-Marzo-2000 -- Servicio informativo del Vaticano

EL PAPA PIDE SOLIDARIDAD INTERNACIONAL CON LOS REFUGIADOS

CIUDAD DEL VATICANO, 22 MAR 2000 (VIS).-A media tarde Juan Pablo II se desplazó en coche de la Basílica de la Natividad al campo de refugiados palestinos de Dheisheh, atravesando el lugar hasta llegar a la escuela donde tuvo lugar el encuentro de hoy.

Se calcula que en los Territorios de la Autonomía Palestina viven entre tres y cuatro millones de personas. En 1996, el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente calculaba que el número de refugiados sobrepasaba la cifra de 3.300.000: 1.358.706 en Jordania en 10 campos de refugiados, 532.438 en el West Bank en 19 campos, 716.930 en la franja de Gaza en 9 campos, 352.668 en Líbano en 12 campos y 347.391 en Siria en 10 campos.

Los representantes del campo de Dheisheh, así como el presidente Yasser Arafat, asistieron al encuentro con el Papa. La escuela donde éste tuvo lugar cuenta con 1.125 estudiantes entre 6 y 15 años.

"Considero importante que esta visita a Dheisheh esté incluida en mi peregrinación al lugar en el que nació Jesucristo -dijo el Santo Padre en apertura de su discurso-. Es significativo que aquí, cerca de Belén, pueda encontrarme con vosotros, prófugos y refugiados, y con los representantes de las organizaciones y de los organismos que toman parte en una auténtica misión de misericordia. Durante todo mi pontificado me he sentido cerca del pueblo palestino en sus sufrimientos".

"Saludo a cada uno de vosotros -prosiguió- y espero y rezo para que mi visita aporte consuelo a vuestra difícil situación. Si Dios quiere, contribuirá a llamar la atención sobre vuestro sufrimiento continuo. Habéis sido privados de muchas cosas que representan necesidades fundamentales de la persona humana: casas adecuadas, asistencia sanitaria, educación y trabajo. Sobre todo tenéis además, el triste recuerdo de lo que habéis tenido que abandonar: no sólo bienes materiales, sino también la libertad, la cercanía de los parientes, vuestro ambiente y las tradiciones culturales que han alimentado vuestra vida personal y familiar".

El Papa recordó el trabajo llevado a cabo por el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas y de la Pontificia Misión para Palestina así como de las muchas otras organizaciones católicas.

El Santo Padre afirmó a continuación que "las condiciones de degradación en la que los prófugos se ven a menudo obligados a vivir, el prolongarse de situaciones que son difícilmente tolerables incluso en casos de emergencia o por breves períodos de tiempo, el hecho de que las personas refugiadas estén obligadas a permanecer durante años en los campos: esta es la dimensión de la necesidad urgente de encontrar una solución justa a las causas que están en las raíces del problema. Sólo un compromiso decidido por parte de las autoridades en Oriente Medio y de toda la comunidad internacional, inspirado por una visión superior de la política como servicio al bien común, podrá eliminar las causas de vuestra situación actual. Lanzo un llamamiento para una solidaridad más grande a nivel internacional y para que exista la voluntad política de afrontar este desafío". Y añadió que la justicia es un "derecho inalienable" de todos los hombres y mujeres.

El Papa pidió a los jóvenes que continuasen "luchando a través de la educación, para ocupar el puesto que os espera en la sociedad -dijo-, a pesar de las dificultades y los obstáculos a los que tenéis que hacer frente debido a vuestro estatus de prófugos".

A los refugiados dijo: "No debéis pensar que vuestra situación actual os hace menos importantes a los ojos de Dios. (No os olvidéis nunca de vuestra dignidad como hijos suyos!".

Juan Pablo II invitó a los asistentes y voluntarios a "creer en la tarea que estáis desarrollando -subrayó-. La solidaridad auténtica y concreta para con los necesitados no es un favor que se concede: es una exigencia de nuestra humanidad común y un reconocimiento de la dignidad de cada ser humano".

Tras el encuentro el Papa efectuó una visita de cortesía a Yasser Arafat en el palacio presidencial de Belén. Finalizado el encuentro, Juan Pablo II cubrió en helicóptero la breve distancia hasta Jerusalén en cuya delegación apostólica cenó y transcurrió la noche.