26-Marzo-2000 -- Servicio informativo del Vaticano

VISITA A LA MEZQUITA Y AL MURO DE LAS LAMENTACIONES

CIUDAD DEL VATICANO, 26 MAR 2000 (VIS).-Durante la última mañana de su peregrinación a Tierra Santa, Juan Pablo II visitó la explanada de la Mezquita, en la zona este de la Ciudad Vieja de Jerusalén, efectuó una visita de cortesía al jeque Akram Sabri, gran mufti de Jerusalén y Tierra Santa, y se detuvo en el Muro Occidental, también conocido como el Muro de las Lamentaciones.

La explanada de la Mezquita, conocida en árabe como Al-Haram Ash-Sharif (recinto santísimo y nobilísimo) de forma trapezoide y amurallado, se eleva sobre un área que ocupa un sexto de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Se hallaba en el lugar donde Salomón construyó el templo de Jerusalén, que fue reconstruido al final del siglo I a.C. por Herodes, que hizo también dos veces más grande la superficie de la explanada de la Mezquita. En el lugar se encuentran dos mezquitas: la Cúpula de la Roca y Al-Aqsa, otros lugares santos con minaretes, fuentes y pasadizos.

El área de la explanada de la Mezquita es un lugar relevante para las tres religiones monoteístas: para los judíos era el lugar donde Abrahán tendría que haber sacrificado a Isaac, así como el del templo de Salomón; los musulmanes la consideran su tercera meta de peregrinación tras la Meca y Medina y el lugar donde el profeta Mahoma ascendió al cielo; para los cristianos es el lugar donde Cristo habló de la destrucción del Templo.

La Cúpula de la Roca, de techo dorado y forma octagonal, es el monumento islámico más antiguo todavía en pie en Tierra Santa. La primera mezquita, edificada en el 640 fue sustituida por la actual en el 687. En el siglo XII los cruzados la transformaron en iglesia cristiana dándole el nombre de "Templum Domini", de donde tomó el nombre la orden ecuestre de los Templarios. Fue restaurada como lugar musulmán de culto por Saladino en el 1187. En el centro de esta mezquita suntuosamente decorada se encuentra la roca sagrada en la que rezó Mahoma antes de subir al cielo.

La mezquita de Al-Aqsa, cuyo nombre en árabe significa la más remota, es según la tradición musulmana el lugar más lejano de la Meca al que una noche Mahoma fue transportado milagrosamente. La construcción se remonta al siglo VIII, diversos terremotos la destruyeron, fue reconstruida, pasó a ser una iglesia de los Templarios, y como la Cúpula de la Roca, Saladino la restauró como lugar de culto islámico. Durante la restauración de la mezquita en 1938, el rey Faruk de Egipto renovó el artesonado y Mussolini donó las columnas de mármol de Carrara.

Tras su visita a estos importantes lugares para los musulmanes, Juan Pablo II fue recibido por el gran mufti y otros líderes musulmanes.

Después el Papa visitó lo que se considera el "corazón espiritual" del judaísmo, el Muro de las Lamentaciones. Esta pared de 15 metros de alto es un fragmento de la muralla en la que se apoyaba el lado oeste de la explanada del templo. Entre las tradiciones asociadas con este lugar se encuentra la de meter trocitos de papel con oraciones de petición dentro de sus grietas.

Aquí el Santo Padre rezó unos segundos y colocó dentro del muro un papel firmado por él y con el blasón pontificio, que contenía una de las oraciones universales de la Jornada del Perdón, que tuvo lugar el pasado 12 de marzo en la basílica de San Pedro, en la que pidió perdón por los pecados cometidos contra los judíos por los cristianos en el pasado. El documento se ha trasladado al Monumento del Holocausto Yad Vashem.

Después de estas visitas a la explanada de la Mezquita y al Muro de las Lamentaciones, Juan Pablo II fue a la iglesia del Santo Sepulcro donde celebró la última misa de su peregrinación a Tierra Santa.