27-Marzo-2000 -- ACI Prensa Servicios de Noticias

EL PAPA EN NAZARET PONE A LAS FAMILIAS BAJO LA PROTECCIÓN DE MARÍA

JERUSALÉN, 27 Mar. (ACI).- Durante la Misa que celebró por la solemnidad de la Anunciación del Señor en el mismo lugar en el que el arcángel Gabriel se encontró con María, el Papa Juan Pablo II consagró todas las familias del mundo a la Madre de Dios, frente a todos los ataques en su contra.

El Santo Padre explicó que había venido a Nazaret para rezar a la Madre de Dios. "Pido ante todo por una gran renovación de la fe de todos los hijos de la Iglesia. Pido a la Sagrada Familia que inspire a todos los cristianos para defender a la familia contra las numerosas amenazas actuales a su naturaleza, su estabilidad y su misión".

"Confío a la Sagrada Familia los esfuerzos de los cristianos y de todas las personas de buena voluntad por defender la vida y promover el respeto por la dignidad de todos los seres humanos. Consagro las familias de Tierra Santa, las familias del mundo, a María, la Theotókos, la gran Madre de Dios", afirmó el Pontífice.

El Santo Padre llegó a Nazaret a bordo de un helicóptero militar desde Jerusalén. Luego se trasladó en papamóvil hasta el Santuario de la Anunciación en medio de miles de personas que salieron a las calles con banderas vaticanas para saludar al Pontífice.

Al llegar a la iglesia se detuvo para rezar en la Gruta de la Anunciación y fue recibido por el Ministro General de la comunidad franciscana -encargada de la custodia de la basílica-, P. Giacomo Bini.

Al ingresar a la gruta, el Papa besó el altar erigido en el área y ofreció una oración en silencio. Después ofreció a Nuestra Señora una rosa de oro como signo de su amor y devoción.

Tras la visita privada, el Santo Padre se encontró con la comunidad cristiana de Nazaret que llenó el monumental templo.

En la homilía, el Papa recordó las palabras del profeta Isaías: "He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrá por nombre Emmanuel". "Emmanuel: Dios con nosotros. Con estas palabras es preanunciado el evento único que se cumpliría en Nazaret en la plenitud de los tiempos, y este es el evento que celebramos hoy con alegría y felicidad intensas", indicó.

El Santo Padre también propuso a María como el auténtico modelo de la fe porque "al igual que Abraham, también a María se le pide que responda que sí a algo que nunca ha sucedido antes".

"María no pregunta si la promesa es realizable sino cómo se realizará. No sorprende por tanto que al final pronuncie su fiat: 'He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra'. Con estas palabras María se muestra como verdadera hija de Abraham y se convierte en Madre de Cristo y Madre de todos los creyentes", explicó.

Antes de dejar la basílica, el Papa Juan Pablo II rezó el Angelus con la asamblea. El Santo Padre entregó a algunos representantes de la Iglesia local, las actas del sínodo diocesano que se celebró el año pasado.

Después de la celebración eucarística, Juan Pablo II se trasladó en helicóptero a la delegación apostólica de Jerusalén, donde almorzó.