21-Agosto-2000 -- Noticias Eclesiales

DOS MILLONES DE JÓVENES EN MISA CON EL PAPA

Roma, 21 (NE) «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna». Con esta cita del Evangelio de San Juan empezó el Papa Juan Pablo II su homilía en la Misa que celebró ayer para los más de 2 millones de jóvenes reunidos en el Campus de la Universidad de Tor Vergata.

El Santo Padre llegó a las 8 de la mañana, para encontrarse con los jóvenes reunidos para la Misa de Clausura de la XV Jornada Mundial de la Juventud. La Eucaristía comenzó a las 8:30, después del saludo que dirigió el Cardenal Camillo Ruini.

«¿También vosotros queréis marcharos?», citó nuevamente el Santo Padre, señalando que «la pregunta de Cristo sobrepasa los siglos y llega hasta nosotros, nos interpela personalmente y nos pide una decisión. ¿Cuál es nuestra respuesta? Queridos jóvenes, si estamos aquí hoy es porque nos vemos reflejados en la afirmación del apóstol Pedro: 'Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna'» Y explicó más adelante: «Sólo Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios y de María, la Palabra eterna del Padre, que nació hace dos mil años en Belén de Judá, puede satisfacer las aspiraciones más profundas del corazón humano».

«Sí, queridos amigos, ¡Cristo nos ama y nos ama siempre! -exclamó el Pontífice suscitando emocionados aplausos- Nos ama incluso cuando lo decepcionamos, cuando no correspondemos a lo que espera de nosotros. Él no nos cierra nunca los brazos de su misericordia».

En otro momento, el Santo Padre exhortó con gran fuerza a los jóvenes a dar testimonio de Cristo, «la Palabra, que se hizo carne hace dos mil años» y que «está presente hoy en la Eucaristía». «De este testimonio -añadió- tiene necesidad urgente nuestra sociedad, de él necesitan más que nunca los jóvenes, tentados a menudo por los espejismos de una vida fácil y cómoda, por la droga y el hedonismo, que llevan después a la espiral de la desesperación, del sin-sentido, de la violencia». «A Jesús no le gustan las medias tintas y no duda en apremiarnos con la pregunta: '¿También vosotros queréis marcharos?' Con Pedro, ante Cristo, Pan de vida, también hoy nosotros queremos repetir: 'Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna'».

Hacia el final de su homilía, el Santo Padre agradeció a Dios «por el don de la juventud», que a través de los jóvenes «permanece en la Iglesia y en el mundo». Los exhortó asimismo a confirmar y profundizar en su adhesión a la comunidad cristiana a la que pertenecen, y parafraseando a Santa Catalina de Siena les dijo: «Si sois lo que tenéis que ser, ¡prenderéis fuego al mundo entero!».

El Pontífice finalizó su homilía con una antigua oración de acción de gracias, que «canta a la vez al don de Jesús, de la Eucaristía y de la Iglesia».

Finalizada la Misa, y después del saludo del Cardenal Francis Stafford, el Santo Padre rezó con todos los presentes la oración mariana del Angelus, que introdujo con un pequeño mensaje en el cual agradeció a todos los que habían participado de alguna manera en la XV Jornada Mundial de la Juventud, y de manera especial a aquellos que habían colaborado en su organización. Antes de finalizar la Asamblea, el Santo Padre quiso también invitar a los jóvenes a la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se realizará en Toronto, en el verano de 2002.

Inicio  -  Noticias  -  Antecedentes  -  Multimedia  -  Cobertura  -  Inglés

 

HOME - LO NUEVO NOTICIAS - FE - TELEVISIÓN - RADIO
BIBLIOTECA
- GALERÍA - AUDIO Y VÍDEO - GENERAL - DONACIONES

Condiciones de Uso    Política de Privacidad