LOS JÓVENES SON EL FUTURO DEL MUNDO, SEÑALA EL PAPA AL LLEGAR A CANADÁ

Toronto, 24 (NE - eclesiales.org) El Papa Juan Pablo II inició el día de ayer su viaje apostólico número 97 fuera de Italia, al partir de la ciudad de Roma rumbo a Canadá para la XVII Jornada Mundial de la Juventud. Al llegar a tierras canadienses, el Santo Padre expresó su deseo de que la presente Jornada Mundial de la Juventud sea "una ocasión de redescubrimiento de valores que son esenciales para una vida buena y para la felicidad humana".

El avión del Papa llegó al promediar la una de la tarde al aeropuerto internacional "Lester B. Pearson" de Toronto, tras recorrer 7.147 kilómetros y sobrevolar Italia, Francia, Inglaterra, Irlanda y Canadá. Tras bajar la escalinata y saludar a la multitud de fieles presentes para darle la bienvenida, el Papa Juan Pablo II dirigió a los presentes un breve discurso, agradeciendo a todos los que han colaborado en la organización de la JMJ.

"Ahora se están reuniendo los jóvenes de todos los puntos del mundo para participar en la Jornada Mundial de la Juventud. Con sus dones de inteligencia y de corazón, son el futuro del mundo. Pero llevan también la marca de una humanidad que, con demasiada frecuencia, no experimenta ni la paz ni la justicia," señaló.

"Demasiadas vidas comienzan y concluyen sin alegría ni esperanza. Una de las principales razones de ser de las Jornadas Mundiales de la Juventud es ésta: los jóvenes se están reuniendo para comprometerse con la fuerza de su fe en Jesucristo a servir a la gran causa de la paz y de la solidaridad humana".

"Los canadienses -señaló más adelante- son herederos de un humanismo extraordinariamente rico, gracias a la asociación de numerosos elementos culturales diferentes. Pero el corazón de vuestra herencia es la concepción espiritual y trascendente de la vida, fundada sobre la Revelación cristiana, que da un impulso vital a vuestro desarrollo como sociedad libre, democrática, y solidaria, reconocida en el mundo entero como paladina de los derechos de la persona humana y de su dignidad".

"En un mundo caracterizado por fuertes tensiones éticas y sociales, y por una especie de confusión sobre el objetivo mismo de la vida, los Canadienses tienen, como contribución, un tesoro incomparable que ofrecer. Tienen que preservar todo lo que es profundo, bueno, y válido de su herencia. Rezo para que esta Jornada Mundial de la Juventud sea para todos los canadienses una ocasión de redescubrimiento de valores que son esenciales para una vida buena y para la felicidad humana."

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