EL PAPA LLEGÓ A TORONTO... Y PIDIÓ A CANADÁ SER EJEMPLO DE FE

TORONTO, 23 Jul. 02 (ACI).- El Papa Juan Pablo II llegó a Toronto con un elocuente mensaje para Canadá: hacer de la Jornada Mundial de la Juventud una ocasión para recuperar la tradición de fe cristiana que estuvo en la base de su desarrollo social y prosperidad económica.

Los cardenales Jean Claude Turcotte de Montreal, Aloysius Ambrozic de Toronto y James Francis Stafford, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos presidieron el grupo de Cardenales y Prelados que dieron la bienvenida al Pontífice en el hangar principal del Aeropuerto "Lester B. Pearson" de Toronto; donde se había instalado un podio con enormes telones blancos y azules.

Las autoridades civiles estuvieron, en cambio, encabezadas por el Primer Ministro Jean Chretienne, cuya presencia en la ceremonia de bienvenida había sido inicialmente puesta en duda hasta que la protesta de los católicos locales lo forzaron a despejar toda duda sobre su participación.

A la 1:07 p.m., hora local, el avión de Alitalia con una bandera canadiense asomando por la ventana se detuvo en la cabecera de la pista frente al hangar principal y a la 1:17 la figura blanca del Pontífice apareció por la portezuela, desde donde elevó su mano derecha para saludar a los presentes. Una salva de aplausos fue la respuesta.

Un papa en buen ánimo y enérgico

A diferencia de su último viaje apostólico, cuando utilizó un ascensor para descender del avión, el Pontífice quiso claramente dar un signo de su voluntad de participar activamente en el encuentro que tiene por delante, y bajó caminando, lentamente y con apenas asistencia, las escaleras del avión.

Al pie de la escalera, un conmovido Chretienne le dio la bienvenida, tras la cual subió al ya habitual podio móvil con el Santo Padre se desplazó, saludando animadamente a los cientos de asistentes.

La ceremonia oficial al interior del hangar comenzó con la ejecución de los himnos pontificio y canadiense, tras la cual Chretienne tomó la palabra para darle al Pontífice la bienvenida y destacar en el Pontífice "vuestra visión de un mundo de paz que reconoce y valora la dignidad y libertad de todas las personas".

Chretienne señaló que las palabras del Pontífice "son un desafío para los jóvenes para que crean que puedan hacer una diferencia mostrando su compromiso en la vida diaria". "Vuestras iniciativas de reconciliación y vuestro mensaje de paz nos inspiran a continuar con nuestro esfuerzo de construir un mundo mejor donde todos podamos practicar nuestra fe sin temor", agregó.

Habla el Papa

Hablando primero en francés, el Pontífice agradeció a Chretienne y a las diversas autoridades, así como a los representantes de la sociedad civil. "A todos expreso de todo corazón un caluroso gracias: gracias por haber respondido favorablemente a la idea de acoger la Jornada Mundial de la Juventud en Canadá".

Hablando luego en inglés, el Papa dijo: "Jóvenes de todas las partes del mundo se reúnen para la Jornada Mundial de la Juventud. Con sus dones de inteligencia y corazón, ellos representan el futuro del mundo. Pero ellos también llevan las huellas de una humanidad que demasiado frecuentemente no conoce la paz o la justicia".

"Demasiadas vidas comienzan y terminan sin alegría, sin esperanza", agregó. "Esa es una de las razones principales para las Jornadas Mundiales de la Juventud. Los jóvenes están viniendo juntos a comprometerse, con la fuerza de su fe en Jesucristo, para la gran causa de la paz y la solidaridad humanas".

"¡Gracias Toronto, gracias Canadá por acogerlos con los brazos abiertos!", exclamó el Santo Padre.

Recordando luego las palabras del himno "Oh Canadá", el Papa destacó el "humanismo extraordinariamente rico, gracias a la asociación de numerosos elementos culturales diversos. Pero el centro de vuestra herencia es la concepción espiritual y trascendente de la vida, fundada en la Revelación cristiana, que ha dado un impulso vital a vuestro desarrollo como sociedad libre, democrática y solidaria".

"En un mundo de grandes tensiones sociales y éticas y de confusión respecto del propósito mismo de la vida, los canadienses tienen un incomparable tesoro que compartir –con la condición de que preserven lo profundo, bueno y valioso en vuestra propia herencia". "Ruego para que la Jornada Mundial de la juventud ofrezca a los canadienses una oportunidad para recordar los valores que son esenciales para el bien vivir y la felicidad humana", concluyó.

Emotivos saludos

Una niña de Quebec ofreció al Pontífice un ramo de rosas, abriendo así el saludo de jóvenes de todo Canadá, desde Terra Nova hasta Halifax, incluyendo representantes de los grupos étnicos nativos; cada uno de ellos presentado por el P. Thomas Rosica, el organizador del evento.

Los saludos, que incluyeron algunos enfermos y minusválidos, estuvieron marcados por episodios conmovedores, cuando algunos de los elegidos para encontrarse con el Pontífice se quebraron en un intenso llanto mientras eran consolados por el anciano Papa.

"Gracias por su saludo cordial y por acoger la Jornada Mundial de la Juventud. Gracias", dijo finalmente el Papa en francés, antes de dirigirse al helicóptero que lo llevó a la "Isla de las Fresas", donde descansará hasta la gran cita con los jóvenes del jueves.

A lo largo de toda la ceremonia de bienvenida, el Pontífice se mostró enérgico, en buen estado y de buen ánimo.

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